LA YENKA

Los servicios de la ultraderecha

DERECHA. La benevolencia con que la violencia de la ultraderecha española es tratada por delegados del gobierno, policías, fiscales, jueces y políticos conservadores, me obligan a bailar hoy una Yenka con gente tan peligrosa. Ante la manera con que estos salvajes campan a sus anchas, sospecho que los fascistas agresivos siguen prestando servicios a la derecha española. Cuando sean encarcelados sin discriminación ideológica alguna, dejaré de creerme que están en la calle para encargarse de los trabajos sucios.

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Mi lado femenino

Vivir un cáncer de mama

Hoy, Día Mundial del Cáncer de Mama, se me agolpan los recuerdos todavía recientes del sufrimiento de mi mujer y de mi hermana, víctimas afortunadamente supervivientes de esta terrible enfermedad. Recuerdos que me resulta necesario relatar, no ya por cuestión de una catarsis personal, sino para avisar de que no existe mujer que deba sentirse libre de semejante amenaza.

Evidentemente, el cáncer de mi esposa pude vivirlo mucho más en directo que el de mi hermana, paso a paso, con el corazón encogido en un puño, con lágrimas a escondidas, aterrorizado y al mismo tiempo optimista porque mi chica es una luchadora nata. Y qué decir, del terror de nuestro hijo, todavía un niño en aquella época, que fue consciente de que podía perder a su madre.

Un mal día, en una revisión rutinaria, le detectaron el bicho, ya crecido y amenazante, lo que supuso la puesta en marcha de un operativo de urgencia en la Sanidad Pública que no puedo por menos que agradecer profundamente.

Todo tipo de analíticas y exploraciones se realizaron de inmediato con tal de calibrar con exactitud el alcance de la enfermedad. Al igual que de inmediato pasó por el quirófano para extirparle el tumor y proceder a su examen más profundo.

Fue necesaria una segunda operación para terminar con dos pequeños tumores «in situ» más, así como para extirparle el ganglio centinela y todo el sistema linfático de su brazo izquierdo.

Y a partir de ahí, tras esas dos exitosas operaciones, empezó el calvario de la quimioterapia, con sus terribles efectos secundarios como el malestar general, la caída del pelo -ese hermoso, negro y rizado pelo con olor a almizcle-, el ennegrecimiento y posterior pérdida de las uñas de los dedos pulgares de los piés, así como esa sensación de que el cuerpo está siendo destrozado. Y como cantó en su día Luz Casal, sintiendo como las venas de su cuerpo se tornaban débiles y machacadas.

Siguió luego la tanda de sesiones de radioterapia, algo así como si le metieran la mama afectada en un microondas, periódicamente. Un pecho enrojecido, achicharrado, pero curado al fin y al cabo.

La extirpación de los ganglios de su brazo, han derivado en un linfedema (aumento de líquidos que la ausencia de sistema linfático no puede drenar) crónico, que además de obligarle cada día a vestir mangas especiales de presión o vendas, así como asistir a sesiones de rehabilitación, le da problemas de vez en cuando, como la última infección generalizada que sufrió diez años después de detectado el cáncer. Sin olvidar que el linfedema no está reconocido como patología incapacitante en grado alguno en nuestro país. No así en otros estados europeos.

Y siempre sabiendo que un enfermo de cáncer lo es para toda la vida, por mucho que haya recibido el alta. Toda una lucha vital que la acompañará para siempre, resonando de vez en cuando en la consciencia de quien vive amenazado.

El caso de mi hermana, afortunadamente, fue más leve y aunque siguió todos los mismos pasos que mi esposa, no han aparecido de momento efectos tan molestos como el linfedema, por lo que de momento se está librando de la sarta de curiosos y curiosas que constantemente le preguntan a mi mujer sobre lo que tiene en el brazo, impidiendo así que pueda olvidar a ratos -o echarse a la espalda- su enfermedad. Otro sufrimiento más, el psicológico.

Mi artículo de hoy, con toda su realidad y crudeza, está dedicado a todas ¡todas! las mujeres, recordándoles que deben practicar constantemente las medidas de prevención que los protocolos recomiendan, desde la autoexploración de las mamas hasta las visitas médicas periódicas, mamografías, etc.

En la actualidad, y este es el mensaje de esperanza, la inmensa mayoría de patologías con cáncer de mama tienen cura y, lo más importante, un índice muy elevado de supervivencia. Pero ninguna mujer debería olvidar el aviso de que el sufrimiento de hacer frente a tan terrible enfermedad está ahí, con cada vez más casos, para amargarle la vida.

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LA YENKA

Pasar por la piedra

ATRÁS. Los acosos sexuales de un famoso productor holivudiense a decenas de actrices y aspirantes, me obligan a bailar la Yenka con todas esas mujeres que han tenido que «pasar por la piedra» para obtener un trabajo digno. Aunque nunca olvidaré cuando en mis tiempos juveniles, que me llevaron a TVE, escuchaba como determinadas presentadoras y actrices habían alcanzado su estatus en la cama o practicando felaciones en cualquier rincón del ente. Hombres que practican rijosamente su poder. Y mujeres, algunas de ellas, que se han vendido como prostitutas de lujo. Todos ellos y estas, fuera de nuestras vidas ya.

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LO QUE HAY

Y mientras tanto…

…la casa sin barrer. Un viejo refrán que refleja perfectamente hasta que extremo el monotema catalán está provocando la más absoluta inacción en los dos gobiernos en liza.

La violencia de género sigue campando a sus anchas; los pirómanos -esta vez sin metáforas- están destruyendo los bosques de Galicia y de Asturias, muertos incluidos; los Presupuestos Generales del Estado siguen paralizados por falta de un consenso suficiente; las pensiones se mantienen en el aire sin una solución que aporte seguridad a los jubilados; la Sanidad, la Educación y la Dependencia permanecen en «stand by», sin que nadie se preocupe de resolver de una vez estos servicios recortados y en difícil situación. Y así hasta recorrer todas las actuaciones políticas necesarias que ahora brillan por su ausencia.

Porque lo que toca ahora es mantener el machito en pos de los más deleznables réditos electorales. Esos que se consiguen pasando olímpicamente de la mayoría de los ciudadanos.

Parece mentira que Puigdemont y muchos de sus compañeros del PdCtat no sean conscientes de su extracción social: la burguesía catalana. Una clase social creada hace siglos con la intención de obtener riqueza a costa de lo que sea, incluyendo muchas veces la xenofobia o los delitos económicos. Una burguesía que siempre ha dejado tirados a sus conciudadanos más «heróicos», abandonándolos a su suerte cuando las cartas no les son propicias.

Como también resulta increíble que Rajoy mantenga su habitual pachorra, sólo interrumpida cuando su derechismo le mueve a la violencia o a la imposición de las ideas, seguramente hechizado por las manifestaciones conservadoras y chuscas o por el cantautor del nacionalismo español: Manolo Escobar y su ¡Que viva España! Votos, sólo votos es lo que busca entre los suyos y los que se apunten a la nación cavernaria.

Al igual que su socio Albert Rivera, al que se le hace el trasero gaseosa ante la posibilidad de que su Cataluña malquerida sea humillada y de que, en medio, de tanto dolor de todos los españoles, su partido pueda ganar en la tierra que le vio nacer.

Toda una parálisis del Estado que se manifiesta durante ya mucho tiempo. Y el que queda. Este y no otro es el resultado de que dos pandillas de descerebrados, independentistas y centralistas, sigan practicando el manido tópico de «Cuanto peor, mejor» que tanto daño está haciendo ante la perplejidad de los sensatos.

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LA YENKA

Los males del nacionalismo

DERECHA. Bailo hoy una Yenka desesperada con todos los que se definen como nacionalistas y que, como nos recuerda la Historia, casi siempre resultan peseteros, insolidarios, xenófobos, pacatos, intransigentes, paletos y bastante antidemocráticos. Si los nacionalistas quieren cambiar su entorno -generalmente privilegiado- deben hacerlo en las urnas, eligiendo gobiernos integradores, modernos y con sentido de que la humanidad somos todos. Igual esto es mucho pedir.

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LO QUE HAY

El poder de las fotos

Han tenido que ser las fotografías de las terribles cargas policiales de ayer en Cataluña, las que hayan dejado en el más absoluto ridículo internacional al gobierno de Mariano Rajoy, así como perjudicado la imagen de unos cuerpos de seguridad del Estado que tanto trabajo han realizado para servir en democracia y abandonar -al menos aparentemente- viejas costumbres de violencia de un pasado que no queremos revivir.

Ninguna de las múltiples estupideces e ilegalidades cometidas por el Govern de Cataluña, justifica ni de lejos que ayer se utilizara tamaña represión policial ni tanta violencia para combatir un problema político, civil y pacífico, por mucho que nos duela la posibilidad de que los catalanes abandonen España y queramos evitarla.

De hecho, el dolor ajeno que sufrimos ayer tantos telespectadores ante los impropios palos de las fuerzas del orden a gente sólo armada con papeletas y urnas, ha sido capaz de que por fin reaccionen, tanto gran parte de los ciudadanos españoles hasta ahora callados, como las autoridades de la Unión Europea, de muchos de sus países socios e, incluso, de los ahora bárbaros EE.UU. Sí bárbaros, porque esa es la imagen que ejemplifica Trump, como Rajoy aquí, aunque no todos los ciudadanos seamos de esa cuerda.

Y esa reacción nacional e internacional, debida como tantas otras veces al poder de unas fotos, se ha vuelto inexorablemente contra Rajoy, quien ha quedado como gran perdedor de un reto que nunca supo gestionar, y al que hoy se le reprocha desde dentro y desde fuera su inutilidad y su comportamiento, al tiempo que se le exige una solución pactada de inmediato. Tal es el miedo que producen los grandes disturbios que son malos para los negocios (léase convivencia).

Como prueba del daño producido al gobierno del PP por las fotos de las cargas en Cataluña, publicadas de inmediato en emplazamientos relevantes de los principales medios mundiales, basta que todos conozcamos la instrucción de repliegue de las fuerzas del orden, dictada por el Ministerio del Interior a partir del mediodía de ayer.

Poco me consuela haber formado parte de los muchos que avisamos a través de nuestros escritos, de que la represión no iba a ser una solución adecuada, sino más bien un doloroso culatazo en el hombro del represor.

Rajoy, al igual que los botarates que han llevado a Cataluña a un camino de dudoso retorno, debe desaparecer lo antes posible de nuestras vidas. España no se puede permitir estar gobernada por semejante inútil, que ha preferido la violencia a una política que no sabe practicar.

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LA YENKA

Susana brava

ADELANTE. Bailo hoy una Yenka admirada con mi buena amiga Susana Gisbert, fiscal de violencia de género, activista de muchas causas sociales más y escritora, que ha vuelto a ser laureada al quedar finalista en el Certamen de relatos Beatriz Civera. Susana Gisbert, mujer de izquierdas y demócrata hasta las cachas va a necesitar con urgencia una nueva estantería para colocar todos sus premios literarios. Bien podríamos hacer sus muchos amigos y amigas una colecta para comprarle una en Ikea, que no creo nos dé para más.

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FILOSOFÍA IMPURA

Los mártires de Rajoy

El presidente Rajoy, al que nada debo y nada quiero, ha cometido uno de los más crasos errores de la derecha retrógada e inculta de nuestro país: crear mártires en Cataluña. De esa manera, la cantidad de independentistas o indignados se multiplica exponencialmente con cada movimiento represor del gobierno.

La Historia está llena de ejemplos como éste, en los que se nos indica claramente que la represión siempre acaba volviéndose en contra de quien somete por la fuerza. Es más, el represor, antes o después, suele caer como consecuencia de sus actos. Pero no parece Rajoy ni quienes le aconsejan buenos lectores, como tampoco aparentan tener más de dos dedos de frente.

No debemos olvidar que esta nueva época independentista de Cataluña se gestó tras la estúpida maniobra de D. Mariano, cuando denuncio ante el Tribunal Constitucional una reforma del Estatut de Cataluña, aprobada en referéndum legal y por las Cortes Generales.

Ese mismo día, empezaron muchos catalanes a manifestar su llamémosle martirio, cabreados hasta la médula por el enésimo desprecio de la derecha española. Y a partir de ahí, quien provocó a los catalanes fue incapaz -una vez llegado al poder- de resolver el conflicto creado, negándose una y otra vez al diálogo y al entendimiento.

Paradójicamente, hoy que el problema de Cataluña ya se ha enquistado y no parece tener solución, parece bien a todos los partidos políticos -incluidos los que en su día miraron hacia otro lado- que la Constitución Española sea reformada hasta conseguir el encaje de las comunidades autónomas en un nuevo modelo de Estado que responda a las diferencias culturales y económicas de nuestras regiones, históricas o no.

Y no hace falta extenderse más, pues todo lo acaecido hasta hoy mismo es conocido por todos.

En filosofía, impura como siempre que la utilizó para poner ejemplos que me ayuden a explicarme, hoy conviene recordar a Spinoza, sobre cuyo pensamiento ad-hoc se ha escrito: «No son tanto mártires de la verdad, como mártires de la libertad. Y si se les menciona para apoyar la libertad de consciencia, ello se debe a que el espectáculo que ofrecen empuja a la muchedumbre a la indignación; el poder mismo, por tanto, tiene un cierto interés en no hacer mártires». (mi agradecimiento al a Pierre-François Moreau, de cuyo libro ‘Spinoza. Filosofía, física y ateísmo’ he entresacado mis necesarias notas)

Como se ve, nada hay en común entre lo acaecido durante siglos con los criterios políticos de Rajoy ni con sus actos, propios de esa derecha reaccionaria que tanto daño ha hecho y sigue haciendo a nuestro país. Y no olvido las malas artes de los gobernantes de Cataluña y sus acólitos, que no han tenido empacho en utilizar su metafórico martirio para pasarse por el arco del triunfo las normas democráticas más esenciales.

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LA YENKA

Perdedores en Cataluña

ATRÁS. Me toca hoy bailar una Yenka solidaria con todos esos catalanes que se niegan a la independencia, y que están siendo amenazados, insultados, perseguidos e incluso proscritos por unas hordas, que en su cerrazón, están forzando la máquina del Sí en el referéndum hasta límites que rayan en el fascismo. Acabe la cosa como acabe, estos prepotentes que castigan a sus hermanos lo tendrán que pagar. Y lo pagarán.

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LO QUE HAY

¡Más música!

Vi anoche, con retraso, uno de los capítulos de la serie «Pop» que ha producido Movistar+, y me uno a la denuncia de muchos de los músicos entrevistados sobre la caída en picado de los programas musicales en televisión. Otra cacicada más por culpa del gobierno.

Evidentemente, tal como se comenta con vehemencia en esta serie, la música cuya presencia se demanda con mayor profusión, no se refiere a los horrorosos «Talent Shows», entendiendo que los triunfitos, voceritos y otros plastas por el estilo no representan, ni por asomo, la cultura que el pop y el rock españoles han representado durante décadas.

Mientras, en cualquier «Late night» que se precie, en España o en cualquier otro lado del mundo, se incluye la música en directo, invitando así a los telespectadores a estar al día sobre lo que los jóvenes -y no tan jóvenes- nos proponen con sus diferentes estilos, siempre dentro de la modernidad.

Ese papel divulgador correspondió siempre a la televisión pública, que durante décadas tuvo en antena diferentes programas con los más actuales músicos y cantantes españoles y foráneos. Hoy, sólo la 2 de TVE guarda algún rinconcillo de interés, producido además por Radio 3. O sea, aprovechando los esfuerzos de otros.

Pues sí, como ya he dicho, esta carencia musicomoderna en la televisión pública, es una muestra más del desprecio que el gobierno del PP muestra por la cultura. En especial por la joven, que los conservadores aún parecen sentir como proveniente del diablo, castigando así a los que ni son ni serán nunca sus votantes.

Y es que el gobierno pepero de España es carca, autoritario y por ende represivo. No hay más que ver el desaguisado que ha ayudado a montar en Cataluña por su cerrazón ante los pequeños avances de libertad que suponía la reforma del Estatut, que una vez aprobado -esta vez sí con referéndum legal- por los catalanes, fue denunciado ante el Tribunal Constitucional por razones electoralistas cuando los conservadores estaban en la oposición.

Causa esta que incendió las latentes ansias independentistas, sobre las que el PP ha arrojado todos los acelerantes incendiarios posibles con su cerrazón al diálogo. Hasta el extremo de utilizar a los fiscales -me manera legal pero ilegítima- para reprimir todas las maniobras propagandísticas de los cafres que se empeñan en quitarnos a Cataluña de nuestro ánimo y nuestro patrimonio, sustituyendo con sus órdenes a los jueces, quienes en un estado de derecho deberían ser los únicos en autorizar registros y secuestros.

¡Más música, por favor! Que amansa a las fieras.

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