LA YENKA

¿Para qué sirve un rey?

DERECHA. Me bailo hoy una Yenka republicana, motivado por el innecesario e inane discurso que ayer pronunció Felipe VI en las Cortes, con motivo de la celebración del 40º aniversario de las primeras elecciones generales de la transición. Y aprovechando el ritmo de mis pasos de baile, me pregunto para qué sirve un rey en una sociedad democrática y avanzada. A no ser que los borregos necesiten un pastor que les felicite las navidades.

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FILOSOFÍA IMPURA

Viene la economía circular

Frente a la convencional economía lineal, que se sustenta en la secuencia “extraer, producir, usar y tirar” -claramente insostenible y causante de muchos de nuestros males medioambientales-, se lleva tiempo proponiendo una nueva economía, circular, en la que el reciclaje se tome en serio hasta imitar a la propia Naturaleza.

Pero la noticia -para los más informados- no es esta, sino que un país como Austria se haya tomado en serio el modelo hasta el extremo de convertir la economía circular en una cuestión de estado.

De hecho, en países avanzados y con una elevada conciencia medioambiental, como Alemania o la propia Austria, ya hace décadas que la separación de los desechos en hogares y empresas se realiza por ley y bajo pena de sanción.

En mi viaje a la Expo de Hannover, en 2000, ya observé como las bolsas de basura que se depositaban en las puertas de las casas eran transparentes, con el fin de que el propio servicio de recogida pudiera realizar también la tarea de inspección. Incluso fui testigo de como uno de los alemanes que tuvo a bien acogerme en su hogar, disponía de grandes recipientes en los que clasificaba convenientemente el papel, los envases o el vidrio. Aún recuerdo cuando, maravillado, le acompañé un día con su coche para transportar aquellos contenidos a sus respectivos contenedores. Nada de tenerlos junto a la puerta. Había que hacer al menos unos kilómetros para cumplir con el deber ciudadano.

Volviendo al caso de Austria, allí son conscientes de que implantar la economía circular, en la que todo se transforma y se aprovecha, requiere un gran esfuerzo social, por lo que se han metido en una gigantesca campaña promocional, en la que sus modernas plantas de reciclaje y separación se han convertido en motivos de visita turística y divulgativa.

Conviene recordar que el movimiento verde en estos países tiene muchas décadas de historia y participación política; todo un tiempo que nos llevan por delante. Pero también debemos ser conscientes del alto grado de sentido colectivo de sus ciudadanos, así como que se trata de países altamente industrializados y con grandes inventores, filósofos y otros pensadores en su haber.

Otra buena noticia, es que el primer laboratorio europeo de economía circular, The Circular Lab, se ha instalado en Logroño. Esta iniciativa de Ecoembes estará destinada a experimentar todas las fases del ciclo de vida de los productos hasta mejorar sustancialmente su correspondiente reciclaje y aprovechamiento de materiales, así como la gestión municipal de los residuos.

En filosofía, tan impura como de costumbre, se considera la economía circular como una organización de sistemas inspirada en los seres vivos, que persigue el cambio de la economía lineal hacia el modelo circular. Para ello, divide los componentes de los productos en dos grupos generales: nutrientes biológicos y técnicos. Los nutrientes biológicos -que son biodegradables- se pueden introducir en la naturaleza después de que su valor de uso ya no sea rentable. Y Los nutrientes técnicos, poco aptos para los seres vivos, son reutilizados una y otra vez sin entrar en la naturaleza, favoreciendo así la reutilización de materiales y el ahorro energético (Mi agradecimiento al blog internacional ‘Lecciones De La Naturaleza’, del que hoy he tomado mis necesarias notas).

Aunque todos estos avances políticos, técnicos y sociales, no serán nada sin un profundo cambio en la cultura medioambiental ciudadana. Como tampoco llegarán a ningún éxito significativo mientras negacionistas como Trump y sus voceros se empeñen en seguir condenándonos a muerte. Antes o después, pero a muerte.

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LA YENKA

Los otros sin techo

ATRÁS. Bailo hoy una Yenka solidaria con todos aquellos que además de no poder comprar una vivienda, ya no pueden ni alquilarla debido a la inflación desmedida de los precios de los alquileres. Son los otros sin techo, que sobreviven a cubierto gracias a sus padres o a sus abuelos. Una vez más, la picaresca de este país y la penosa abulia de los inspectores municipales y de los políticos que les mandan, llevan a millones de personas a renunciar a su independencia. Eso sí, pisos turísticos en alquiler y sitios web que los anuncian haylos por doquier, legales o no.

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LO QUE HAY

Urgencias energéticas

En España estamos atravesando una ola de calor tras otra, con terribles consecuencias como la sequía, el fuego descontrolado o la ineficiencia energética. Esos mismos pantanos diseñados para otros escenarios climáticos y ahora prácticamente vacíos, ya no pueden colaborar en la producción de energía hidroeléctrica y su sustitución nos lleva a costes más caros y a más polución.

A estos hechos seguramente irreversibles, se suma la reciente sentencia del Tribual Constitucional, que viene a permitir que en las urbanizaciones, comunidades de propietarios o edificios y polígonos industriales se pueda practicar el autoconsumo energético compartido, hasta ahora prohibido.

Queda así derogada la hasta ahora prohibición planteada por el gobierno del PP en su decreto ley de 2015, destinado como siempre a proteger a las compañías eléctricas, al tiempo que se abre una vía esperanzadora para la instalación de plantas fotovoltáicas en cientos de miles de tejados que podrán aprovechar la gratuidad de la fuente solar.

No despeja sin embargo esta sentencia la aberración del llamado impuesto al sol, falaz método para poner obstáculos al uso de energías renovables por los ciudadanos, así como para mantener la injusta complicidad del gobierno con las compañías eléctricas.

Y es que la postura de los gobiernos del PP -y en otras ocasiones, del PSOE- ante la evidencia del cambio climático, y la necesidad del abaratamiento energético y del necesario cuidado del medioambiente, no sólo resulta insultante para los ciudadanos, sino que demuestra una falta de sentido común político y estratégico, que únicamente se comprende cuando somos conscientes de las mordidas y los premios que tantos políticos del bipartidismo vienen recibiendo desde la privatización de estas compañías, que realizan suministros de primera necesidad.

No hace tanto tiempo de que España fue uno de los países líderes en la fabricación de instalaciones fotovoltáicas y eólicas. Si bien es cierto, que gran parte de este auge se debió a la gran cantidad de operaciones especulativas de muchos ciudadanos atraídos por las jugosas primas que recibían.

Ahora, con el cambio climático llamando crudamente a nuestras puertas, así como tras varios años de injusta desigualdad social y de la criminal provocación de la pobreza energética, se hace evidente la necesidad de un profundo cambio en la política energética de España.

Se hace ahora insostenible, más que nunca, la protección de unos pocos empresarios a cambio del encarecimiento de las facturas a los consumidores. O de la reducción de costes a través de la devaluación de los salarios, cuando bien se podrían obtener abaratando el precio de la energía.

Máxime -y aquí viene la paradoja que más vergüenza produce- cuando España es uno de los países de Europa con mayor cantidad de horas de sol, así como de vientos constantes que nos proporcionan tanto las cuencas de nuestros grandes ríos como nuestra apreciada orografía costera, que para algo somos un península.

España es, además, un país dependiente en cuestiones de energía, situación que visto lo visto debe venirle muy bien a unos pocos aprovechados, que se ríen en nuestras narices desde su sillón de poder político o económico.

Queda fácilmente demostrado que nuestros políticos no gobiernan para la ciudadanía en materias tan sensibles como la energía. Aunque también llama la atención la escasa reacción de la ciudadanía ante décadas de tanto desaguisado.

Es pues urgente que nuestro país se sitúe al frente de la eficiencia energética europea, desarrollando políticas y estrategias que favorezcan las energías renovables y por ende el futuro social, económico y medioambiental de nuestros ciudadanos. Mientras, nos seguirá cayendo la cara de vergüenza al saber que una nación oscura y fría, como Alemania, multiplica por ocho sus inversiones en renovables respecto a las nuestras.

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LA YENKA

El morro de Montoro

DERECHA. Bailo hoy una Yenka con mi declaración de renta en la boca, con el aprovechado Cristóbal Montoro, que no tiene empacho en concentrar las acusaciones de fraude fiscal a personajes mediáticos en cada una de las campañas de la renta, con el falaz objetivo de acojonar a los ciudadanos al hacer su declaración. Pero resulta que la mayoría pagamos nuestros impuestos porque estamos absolutamente fiscalizados, mientras que esos personajes deberían cumplir con sus obligaciones en cualquier momento del año ¡Qué morro tiene Montoro!

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Mi lado femenino

Feminismo radical

Desde que a principios de los años 90 del pasado siglo, una serie de pseudointelectuales ultraderechistas norteamericanos acuñaran el término “feminazi”, en aquella ocasión para denostar a las defensoras del aborto, el feminismo radical ha sido permanentemente acusado de odiar a los hombres y de organizarse para generar las más virulentas injusticias de género. Falso, salvo excepciones, pues son los machistas más reaccionarios los que odian a las mujeres que les plantan cara para defender sus derechos a ultranza.

No me remontaré a los años anteriores, en los que el machismo estaba extendido en nuestra sociedad como un hecho normal, heredado de una cultura que desde los ancestros ejercía el dominio absoluto sobre las mujeres.

Pero tantos siglos de derecho de pernada, violaciones sin castigo amparadas por los tribunales, violencia doméstica y asesinatos de género, venta de mujeres para bodas indeseables o para su trata en la prostitución, etc., tenían que generar indefectiblemente una reacción feminista en todos los grados, desde el posibilista hasta el más radical y dedicado a la ofensiva.

Espero que se me disculpe esta larga introducción, dedicada a todos aquellos que aún no tienen claro por qué existe el feminismo.

Como en todas las revoluciones sociales, sustentadas en una causa justa, surgen radicalismos -generalmente pacíficos- que alcanzan el eco suficiente y una gran cantidad de adeptos. Entre estos radicalismos, se encuentra el feminismo más peleón e intransigente.

Y yo, que tiendo a moderado, aunque sin renunciar a toda la mordacidad de la que soy capaz, comprendo y comparto la mayor parte de la ideología del feminismo extremo. Si la sociedad, la familia, las fuerzas del orden, la judicatura o el propio Estado, son incapaces de defender a las mujeres frente al rodillo psicológico y violento del machismo, me parece absolutamente normal y consecuente que ellas se rebelen hasta el paroxismo más reivindicativo.

Y motivos no les faltan. En España, las denuncias por violencia doméstica de género no paran de crecer, al igual que el número de asesinadas; En Argentina o en México, las muertas por violencia no paran de subir en los rankings del homicidio; en India, no se castiga suficientemente la violación en grupo; en el Islam, la mujer no cuenta con apenas derechos y puede llegar a ser condenada a lapidación hasta la muerte por ser agredida sexualmente; y en muchas sociedades aparentemente avanzadas en derechos civiles como la igualdad, se siguen produciendo actos de extrema violencia contra mujeres del primer mundo, por el simple hecho de serlo.

Hechos como estos justificarían por sí mismos que muchas mujeres se hayan radicalizado en su autodefensa, con una posición extrema ante la sociedad, que como siempre hay que observar desde el relativismo, pues lo que parece mal a los tipos que niegan a las mujeres el pan y sal, se enfrenta el buen parecer de los entendemos que ellas tienen que defenderse por todos los medios, quizá con la única excepción del empleo de la violencia, que justifico plenamente cuando es en defensa propia.

Así que si aún queda alguien que denoste los radicalismos de cualquier clase, debería pensar primero si la sociedad es suficientemente ecuánime con las personas que sufren cualquier tipo de injusticia, aunque se pongan en pié de guerra.

No quiero cerrar este post sin enviar un fuerte abrazo a mi joven amiga G., mujer políglota, viajada, culta y luchadora, que entre risas se declara a sí misma feminazi.

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LA YENKA

Tormenta en Britain

DERECHA. Tras los vientos de xenofobia y amenazas de expulsión sembrados por Theresa May -con quien ya bailé hace unos días una lamentable Yenka-, recoge ahora la ultraconservadora primera ministra la tempestad del terrorismo de los suyos, alimentada quizá por los duros discursos en los que llegó a poner en cuestión los derechos humanos. Esta pasada noche, un británico obediente a las brutales propuestas de la señora May, ha cargado con una furgoneta asesina contra musulmanes que salían de rezar de su mezquita. Así que hoy no bailo. No tengo ganas.

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