LA YENKA

¿Ministra de qué?

DERECHA. Bailo hoy una Yenka llena de reproches con la ministra de Igualdad -entre otras atribuciones- Dolors Montserrat, a la que se ha echado de menos tras los crímenes de violencia machista cometidos en días recientes. ¿Donde está la ministra? ¿A qué se dedica? ¿Que significa lo de “Igualdad” en su cartera?

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LO QUE HAY

Conmoción

Los recientes crímenes machistas habidos en Elda y en Alzira, una mujer tiroteada delante de su hijo en la puerta del colegio y una niña degollada como venganza contra la madre, respectivamente, nos han llevado a unos niveles máximos de conmoción y, lo que es peor, al descreimiento de las medidas actuales contra la violencia de género practicada por los hombres más desalmados.

Y es que hemos llegado a una situación ya crítica, ante una violencia machista que no solamente no decrece, sino que campa a sus anchas cada vez en mayor medida y con más furia.

No es de extrañar, pues, la estupefacción que se nota estos días, tanto en la ciudadanía, como en los políticos, policías, fiscales, jueces, periodistas o servidores sociales, que no dan crédito a que sus esfuerzos resulten baldíos, a pesar de las leyes, las especialidades profesionales o los medios -más bien escasos- destinados a la lucha contra semejante lacra social.

Resulta pues evidente que todas las medidas puestas en práctica hasta ahora están resultando bastante inútiles, al mismo nivel que se echa en falta una mayor “presión en toda la cancha” por parte de la sociedad y, fundamentalmente, de un gobierno que anda distraído con el asunto de Cataluña, mientras el país se desmorona entre crímenes de género, incremento de las desigualdades, bajada del salario medio, subida de los suministros y otros asuntos que nos están llevando a la ruina moral y económica.

Mientras tanto, resulta paradójico que encontremos más esfuerzo social en los activistas que en las fuerzas de seguridad o algunos jueces, quienes con sus tantas veces discrepantes medidas cautelares nos llevan al sonrojo, como en el caso de Elda, donde el asesino salió del juzgado y mató a tiros a su mujer, estando citado para el día siguiente.

Cierto es que a través de la educación de los niños -todavía por reformar de una manera crítica y social- y la concienciación de la sociedad, se podría avanzar en la prevención de la violencia machista, aunque sería a muy largo plazo. No hay más que observar el actual comportamiento violento de tantos adolescentes y jóvenes contra sus parejas, para comprender que la tarea que nos queda por delante va a ser ardua y lenta. Exasperadamente lenta.

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LO QUE HAY

Cegados por el odio

Escribo este post tan en caliente como la juez Lamela cuando ha dictado orden de prisión incondicional para los ex consellers del Govern de Catalunya que sí se han presentado ante ella, esta mañana a primera hora.

Una orden que traerá aún más odio entre bandos y que no hace sino echar más leña a la llama del independentismo.

Todo ello, a diferencia del comportamiento del magistrado del Tribunal Supremo, que siendo consciente de la premura conque fue comunicada a los investigados -ayer por la mañana y sin cumplir las 24 horas de rigor-, no ha tenido inconveniente en aplazar la comparecencia de los imputados cuyo comportamiento legal le corresponden instruir, con el fin de que los correspondientes abogados defensores puedan preparar sus estrategias y razones.

Así, a partir de esa querella claramente ful, cuyo título “Más dura será la caída” ca usavergüenza a los que defendemos la ley y el Estado de Derecho, queda una vez más demostrado que los o las jueces politizados se comportan en consonancia con el gobierno del PP, cuyo mal uso del poder, su escasa inteligencia política, su carencia de la más mínima noción de la psicología de masas o la cerrazón con la que el odio esté cegando su proceder, nos van a llevar a tiempos aún peores. De igual manera que la jueza se ha pasado por el forro de la toga las cuestiones hunanitarias que pudieran acaecer a los ahora encarcelados, pues ni siquiera se ha interesado por conocer las circunstancias familiares, personas a cargo u otras necesidades que ahora quedarán al pairo con la urgente entrada en prisión de los instruidos.

Hoy, hemos encontrado una vez más la paradoja de que la Ley no es interpretada de igual manera por la judicatura. Ni siquiera en asuntos tan delicados como el que estos días nos ocupa, tras la declaración de independencia en Cataluña: el comportamiento profesional y sensato de la magistratura del Supremo o la violencia legalista de una juez de la Audiencia Nacional, que ya hace años debió ser cerrada, aunque sólo fuera porque es herencia del represor y franquista Tribunal de Orden Público.

Se me dirá que la huida a Bruselas de Puigdemont y algunos de los suyos, se cargaba de un plumazo la posibilidad de que la juez Lamela no dictara medidas preventivas de tanto calibre ante el un demostrado riesgo de fuga. Pero eso será olvidando que la ley no puede aplicar medida alguna sobre un sujeto por el comportamiento de otro. Queda así la orden de búsqueda y captura de Puigdemont y los ex consellers que andan por ahí con él, como la única medida razonable que hoy ha dictado la jueza instructora que conoce del caso, por incumplir el requerimiento judicial de presentarse en la Audiencia.

Todo esto es razón -que no la hay- para hoy y más odio para mañana. Más independentistas producidos por la fábrica de Rajoy. Más motivos para que las próximas elecciones del 21D puedan suponer una nueva derrota, quizás más abultada, de los partidos constitucionalistas. A no ser que a D. Mariano le importe una higa, mientras él y su partido anden calientes. Y es que esto lo vamos a pagar, una vez más, los de siempre. O sea, la mayoría de los españoles.

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