LA YENKA

De antisemitas, nada

DERECHA. Me bailo hoy una Yenka al ritmo de «Si yo fuera rico», con el embajador de Israel en España, que califica de antisemitas a quienes criticamos la nueva salvajada cometida por su ejército contra palestinos desarmados. No, señor embajador, no somos antisemitas, al menos yo. Simplemente somos críticos, mucho, contra su ultraderechista y genocida gobierno. Aquí sabemos mucho sobre eso de abrigarse con la bandera para tapar las vergüenzas propias. Así que no juegue con las palabras, que aún saldrá perdiendo.

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LO QUE HAY

Los Presupuestos más sociales

Durante la presentación de los Presupuestos Generales del Estado al Congreso de los Diputados, vuelve la cantinela de algunos ministros del PP, repetida cual mantra durante los últimos años: «Estos son los Presupuestos más sociales de la historia de la democracia».

Evidentemente, para tal matraca se escudan en el porcentaje del PGE destinado al gasto social. Pero otra cosa es el destino del citado dinero y lo justo o injusto de las prioridades en su reparto.

Y es que con nuestro dinero, el gobierno central no para de hacer trampas o de cometer agravios sociales que indignan a los ciudadanos.

Con nuestro dinero, se están rescatando autopistas privadas, que una vez saneadas económicamente, volverán a ser privatizadas. Una sinvergonzonería similar a la compensación pagada, con régimen de urgencia, a la empresa propietaria de la fracasada plataforma Castor, haciéndonos a todos los ciudadanos corresponsables de la metedura de pata de una empresa mercantil que no es pública precisamente.

Con nuestro dinero, se destina una ingente cantidad de millones a un ejército que se encuentra, afortunadamente, en ausencia de amenazas bélicas contra España. Ni siquiera la falacia esgrimida con la excusa del yihadismo justifica esta inversión, pues es bien sabido que los ejércitos poco pueden hacer para afrontar esta clase de terrorismo.

Con nuestro dinero, se proyecta una subida salarial del 8% a los funcionarios durante tres años, lo que está muy bien para los agraciados pero produce un inmenso sonrojo para el resto de los trabajadores, que apenas ven incrementado su salario y se encuentran en medio de una precariedad que asusta.

Con nuestro dinero, además, se hacen trampas en el gasto, dejando de usar gran parte de las partidas ya aprobadas para lo que fueron creadas. El gasto de sólo un 30% del presupuesto de I+D+i durante 2017, además de una zorrería, es una condena para nuestro avance como país, condenado durante décadas al «que inventen ellos». Todo ello dentro de una falaz presentación de partidas económicas en las que se consideran nuevas las no gastadas durante el ejercicio anterior.

Trampas en el gasto que incluyen el vaciado de la hucha de las pensiones para fines distintos al de su creación, como la autocompra de deuda pública, por ejemplo. Y así hasta la saciedad.

En cambio, con nuestro dinero, no se cumplen los compromisos sociales del Estado, saltándose a la torera leyes y normas si hace falta.

Así, se devalúan las pensiones -como ya se ha hecho con los salarios-, se mantiene bajo mínimos la sanidad pública o la educación, se deja sin dotación el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, al tiempo que se deja morir a ciudadanos que tienen derecho a ser atendidos según la Ley de la Dependencia, sin que les llegue ayuda alguna en vida, ni a ellos ni a sus familiares cuidadores.

No, señores y señoras gobernantes. No intenten engañarnos una vez más, porque con el tiempo vamos aprendiendo -es de esperar- y, por ejemplo, no consideramos una mejora social el Presupuesto General del Estado para 2018 en el que, por ejemplo, se considera una subida de las pensiones la migaja económica o fiscal que tampoco esta vez sacará de la miseria a tantas personas.

Estos presupuestos no son ni serán los más sociales de la democracia. Y lo que es peor, puede que ni vean la luz por falta de votos, lo que implicaría la prórroga automática de las cuentas del año pasado, que tampoco tuvieron nada de sociales. Como para fiarse de esta Administración.

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LA YENKA

Pasar el rato

ATRÁS. Hartitos estamos ya de que los independentistas catalanes bailen una Yenka que no les incumbe y, encima, pretendan obligar a que los demás también la bailemos. Y es que ya nos hemos dado cuenta, sin duda alguna, que con tanto adelante y atrás, izquierda y derecha, sin un gobierno que llevarse a la boca, van pasando el rato alimentándose a base de despropósitos y vaciladas continuas al personal. Como díría Labordeta, «a la mierda, hombre».

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LO QUE HAY

¿Qué quieres que te diga?

Empieza la primavera tal como acabó el invierno. Con frío en el ambiente y en las mentes de nuestros políticos. Con granizo gubernamental sobre las cabezas de feministas y pensionistas, que aún manifestándose por doquier demostrando su razón y la cantidad de los que protestan, nada obtienen de quien tiene en su mano la solución ante tanta injusticia.

Y seguimos echando de menos la protesta masiva de los jóvenes, uno de los mayores colectivos entre los que, frente a tanta desigualdad, crece la desesperación porque temen no alcanzar jamás un porvenir suficiente para obtener los mínimos vitales: independencia, desarrollo y techo.

Mientras, el dinero que parece no haber en las arcas públicas, es destinado sin medida a satisfacer los problemas mercantiles de empresas privadas o a rearmar a un ejército sin guerra con la excusa del yihadismo.

Sandeces que bordean la prevaricación, a sabiendas de que los servicios sociales, las infraestructuras, la modernización general y otras necesidades de cada día debieran ser prioritarias.

Por eso llama poderosamente la atención que los partidos políticos, que dicen representarnos en las Cortes Generales, anden metidos en zarandajas de mínimo calado social y que sólo sirven para tomar posiciones ante las elecciones cada vez más próximas.

No se entiende de otra manera que el partido en el gobierno se permita macarrear con sus vetos y negativas varias sobre lo esencial, cuando en realidad se encuentra en su momento más débil de la presente legislatura. Y sin que nadie aproveche esta coyuntura para descabalgarlo de una vez y mandarlos a casa por una larga temporada, a ver si aprovechan la oscuridad para reflexionar sobre su insultante extremismo e injusticia como tácticas constantes de autoridad.

Debe ser que la inacción que define a nuestro gobierno es contagiosa, como una epidemia de abulia política que se ha expandido a izquierda y derecha, generando unos síntomas de estupidez para los que no existe remedio si queremos mantener el estado de derecho.

Aunque más nos valdría tomar consciencia de que el derecho que sostiene a nuestro Estado ya no es de recibo, porque ni es para el pueblo ni se desarrolla a favor del pueblo.

Así pues ¿qué quieres que te diga? ¿Que tomemos de una vez la calle hasta que caiga este gobierno, como ya pasó en Francia pronto hará 50 años? ¿Que forcemos a todos los partidos políticos a vivir en la realidad, negándoles el pan y la sal que no se merecen? ¿Que rompamos la baraja y empecemos un nuevo juego en el que podamos participar todos?

Algo habrá que hacer, porque así no vamos a ningún otro lado que a alargar nuestra agonía como país y nuestra miseria como ciudadanos.

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LA YENKA

Cuando crecemos los enanos

DERECHA. Bailo hoy una Yenka, entre circense y reivindicativa, para recordar a los partidos de la oposición, que nunca como ahora el gobierno del PP se encuentra en un momento tan débil. A su corrupción -aireada por los tribunales-, se añade la protesta inasequible al desaliento de los pensionistas, la huelga de las mujeres y todo un movimiento de censura al gobierno más nefasto desde la transición ¿Serán capaces los demás partidos de echar de una vez a Rajoy y a los suyos? Gran duda. Sigamos creciendo.

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Mi lado femenino

¡Mujeres: a la huelga!

Cuando por fin el feminismo está llegando al máximo nivel de notoriedad de su historia, algunas mujeres, demasiadas, se echan atrás ante lo que puede llegar a ser la anunciada huelga del próximo día ocho.

Mujeres, la mayoría de ellas en buena posición social, política o económica, que en el fondo parecen temer que las prebendas que deben al machismo -del que sin duda son cómplices- se tornen agua que se escapa entre los dedos, a causa de que la sociedad alcance uno de sus grandes objetivos pendientes: la igualdad entre sexos.

Traidoras a la natural sororidad -esa solidaridad y concordia entre mujeres, que hace del feminismo un justificado grito transversal que afecta a la mitad de la población- por impura protección de las prebendas que han alcanzado y que las vuelve egoístas, malas compañeras de viaje.

Señoronas, aunque aún sean jóvenes, que ocupan parcelas de poder a las que se aferran con ansia y desespero, ante la amenaza de que la deseable revolución feminista se las lleve por delante.

Conservadoras de pro, al menos entre los suyos, que prefieren obedecer las consignas de sus derechistas jefes -esos que confunden el feminismo con una amenaza con significación política- antes que ayudar a destruir esos techos que generan indecentes brechas salariales, profesionales y sociales.

Esquirolas, que conscientes de su desvergüenza, se atreven a recomendar que el próximo Día de la Mujer se conmemore trabajando aún más, olvidando que a lo largo de la Historia las féminas han sido y siguen siendo esclavas de una ingente e insoportable cantidad de tareas.

También obreras y autónomas, con escasos recursos, que por motivos que rayarían en lo esquizoide, mantienen posturas conservadoras cuando, en realidad, mantener su miseria no tiene futuro ni premio.

Y por desgracia, mujeres temerosas de dios o de los hombres, plegadas al machismo amenazante y violento, a las que produce pavor cualquier movimiento que pueda costarles una bronca, una paliza o, incluso, la vida.

Así que no queda otra que animar a todas las mujeres a que acudan a la huelga de este jueves 8, a defender lo que les es propio por naturaleza y justicia, a demostrar sus potencias y sus irreemplazables roles sociales. A dejar bien claro, que si no contamos con ellas en la medida justa, pueden paralizar el mundo.

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LA YENKA

Gana Aznar

DERECHA. Me toca hoy bailar una repulsiva Yenka con ese gran cínico expresidente José María Aznar, que debe estar partiéndose el trasero de risa y en medio de un gran subidón de su egolatría, mientras observa como PP y Ciudadanos se pelean por representar los dictados del tipo de las Azores, que desde FAES divulga la doctrina a seguir por toda derecha española que se precie. No nos llevemos, pues, a engaño. Avisados estamos.

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Mi lado femenino

Feminisma

Como en toda revolución -y ahora toca, por fin, la de las mujeres- se cometen excesos. Los propios de toda época de lucha en los que la vehemencia llega a cotas insospechadas. No nos extrañen pues algunas astracanadas del feminismo, que también las tiene.

Aún resuena en mi cabeza la desmedida feminización del término portavoz, convertido en «portavoza» por Irene Montero y jaleada por la secretaria socialista de Igualdad, Carmen Calvo. Un nuevo e incorrecto palabro que nada tiene que ver con aquel neologismo de las «miembras», pues si bien este último parte de un sustantivo masculino con posibilidades de expresarse en femenino, la palabra portavoz es neutra, tanto en su característica de término compuesto como en la etimología del mismo. Porta, lleva, sostiene, ostenta, representa. Voz, el sonido que sale de las gargantas y bocas de hombres y mujeres, la voz, con todas sus grandezas y miserias.

Uno, que se declara feminista sin ambages; que comprende y aprueba en gran medida la necesaria discriminación positiva; que admite con sólo algunos reparos e intenta corregir humildemente informaciones carentes de verdad mientras sea por la causa; se atreve, con toda moderación, a recomendar a las mujeres que esta revolución feminista tan necesaria se realice con la mayor calidad posible, por el bien del propio movimiento y para que la meta de la igualdad se alcance sin duda alguna en sus intenciones. El feminismo sólo alcanzará su objetivo final si se sustenta en la justicia, la complicidad y la inteligencia. No en las estupideces.

No hace tantos días que me tocó denunciar que el logro español de sentar a una mujer en el tribunal europeo de los Derechos Humanos, se consiguió pagando un altísimo precio. La susodicha, promete acatar y defender leyes contra las que se declara militante. Antiabortista, homófoba, ultracatólica y miembro del siempre sospechoso moralente Opus Dei. Ese es el perfil de esta mujer que ha llegado a altas cotas de representación femenina, que no feminista, quede claro.

Preparémonos pues a tener paciencia, porque la revolución feminista, que con toda seguridad va a ver la luz durante este año 2018, nos va a deparar aún más descalabros lingüísticos, éticos y más propios del petardeo y el chonismo que de la revolución cultural de que se trata.

Y estemos también ojo avizor ante la ya vergonzosa defensa que el machismo y sus adláteres mediáticos está poniendo en marcha con tal de desprestigiar a las mujeres que luchan por algo tan simple y tan necesario como el respeto y la igualdad.

Ya saben las feministas españolas que no cuentan en absoluto con el apoyo del gobierno del PP -como era de esperar-, aunque tampoco deben olvidar que somos cada vez más los hombres que apoyamos esta importante, y nuestra, meta. Cuenten pues con nosotros en su revolución, en sus manifestaciones y en sus demandas.

Comprenderemos los excesos que va a causar este gran cambio. Pero también criticaremos todas aquellas tonterías populistas provenientes de mujeres y hombres que no son de fiar.

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LA YENKA

Los números de Ciudadanos

DERECHA. Me bailo hoy una Yenka adelantada con todos los aprovechados que van a poner a parir a Ciudadanos durante los próximos días, a causa de la gran cantidad de salvedades planteadas por el Tribunal de Cuentas sobre los números de este partido, que parecen estar más sucios de lo esperado. Sólo de pensar cómo se lo deben estar pasando en el PP mientras preparan sus dardos contra los jóvenes cachorros, se me ponen los pelos de punta ante la zafiedad que impera en los partidos de la derecha española.

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LO QUE HAY

Puigdemont y el invierno

A gran cantidad de informativos, acostumbrados últimamente a insistir sobre el monotema catalán como si no hubiera otro presente, les ha tocado la lotería con la llegada del invierno real, ese en el que nieva y hace frío. Ya tienen dos asuntos a los que dedicar tiempo o páginas, salvándose así de tener que informar sobre los auténticos problemas que afectan a la ciudadanía.

Asuntos tan graves como los cadáveres de inmigrantes aparecidos ayer en el estrecho, o el hacinamiento hospitalario causado por una epidemia de gripe como no se veía en muchos años -el error de la OMS en la definición de la vacuna daría para mucho-, pasan a segundo o tercer plano salvándole el trasero al gobierno del PP, sucio de tanta cochinada ejercida y de tanta abulia política, que le impide ser diligente con su propia higiene. De la misma manera que los últimos datos del paro demuestran que la estructura del empleo en nuestro país resulta inaguantable por su precariedad y por la pésima calidad de los puestos de trabajo que se ofrecen.

Se libra de esta manera la prensa medrosa de tener que denunciar la falta de dotación presupuestaria al pacto de estado sobre violencia de género; sólo reaparece la Gürtel -y no en todos los medios- cuando algún tenor canta la traviata; ya nadie se acuerda de las dificultades del gobierno para que el Congreso apruebe los presupuestos generales de este año; como tampoco casi nadie se pregunta dónde se encuentra nuestra izquierda, sea PSOE o UP, desaparecida de la palestra aunque no precisamente en combate.

Demuestran nuestros medios de comunicación que la comodidad de lo trivial es y será la causa de su fracaso y de sus crecientes problemas económicos. Porque no parece tener mayor interés reproducir los asuntos banales con los que nuestros ciudadanos se saludan cada día en el ascensor: «Qué frío hace ¿eh?» o «Puigdemont está como una cabra» son temáticas sin mayor valor que lo cotidiano, por las que poca gente está dispuesta a pagar.

En resumen, al asunto catalán le ha salido un aliado de gran calibre, el invierno, capaces ambos de tapar las miserias que siguen asolando nuestro país.

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