LO QUE HAY

Firma tú, que a mí me da la risa

En esta semana, tremenda judicialmente para la derecha española -sea del PP, de la antigua CIU o del PSOE andaluz-, queda claro que sólo los más altos cargos gubernamentales estatales o autonómicos, que han sido lo suficientemente listos como para no firmar nada, se van a salir de rositas.

Llama así poderosamente la atención que hoy Francisco Camps, expresidente de la Generalitat Valenciana, no esté sentado en el banquillo de la Audiencia Nacional que juzga las corruptelas del PP valenciano relacionadas con el caso Gürtel.

Y aún resulta más curioso el silencio que guardan Vicente Rambla, Ricardo Costa y otros antiguos mandamases del partido conservador en Valencia, protegiendo así a su máximo capo, ese que cita Correa en su confesión por escrito al juez como quien le encargó determinados eventos. No se entiende qué pretenden proteger, aún sabiendo que llevan todos los números para acabar en la cárcel.

Sería interesante, que a pesar de que las presuntas responsabilidades penales de Francisco Camps parecen estar prescritas, quedara claro durante el juicio, que hoy empieza, que Camps se libra porque el estado de derecho le protege con la medida del tiempo, no por su inocencia.

Está claro que la cuestión radica en saber hacerse el loco y no figurar documentalmente en ningún caso, aunque el largo brazo de la Justicia ya se encargará de pillarle por algún otro asunto, como el de la Fórmula 1, por ejemplo. Habrá que pillarle como sea, igual que a Capone, que acabó en la cárcel por un asunto tangencial y distinto a sus crímenes más sonados.

En cualquier caso, la derecha española -incluida la catalana, por supuesto- ya figura en nuestros anales como la más corrupta desde la transición, con más o menos 1.000 imputados entre todos los partidos que la forman, y que sólo han demostrado ser eficientes para enajenar dinero púbico y hacer trampas, mientras sus acciones de gobierno han resultado inútiles y hasta vergonzosas por su dudosa eficacia y por su manía de dejar correr los problemas.

Se demuestra así, una vez más, que nuestro código penal protege a los políticos que roban hábilmente o que faltan a su deber como gestores de lo público, y que siguen siendo votados por los ciudadanos. Es lamentable que tengan que ser algunos jueces los que pongan algo de orden en un país que no parece haber cumplido todavía su mayoría de edad.

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LA YENKA

Agencias de Publicidad corruptas

ATRÁS. Me bailo hoy una Yenka de lo más notoria, con los publicitarios honrados que sustentan sus ingresos en la creatividad y en la ayuda a las ventas de sus clientes. Todo lo contrario a esas otras agencias, que siempre han existido, que han coqueteado con su participación en las corruptelas de los partidos políticos, sobre todo cuando gobiernan. PSOE en sus tiempos y PP ahora, han hecho negocios sucios con agencias de gran volumen de facturación, como la ahora acusada por la UCO por presunta colaboradora del caso Canal de Isabel II y cuyo nombre permanece de momento en secreto.

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Mi lado femenino

2018 ¿El año de las mujeres?

Si el pasado 2017 fue el año del hartazgo de la violencia machista, con sucesos de todo tipo que nos llevaron al límite, este nuevo 2018 lleva todos los números para ser un punto de inflexión con el que la sociedad empiece a cambiar y a aceptar, como algo normal, el empoderamiento de las mujeres. Ojalá sea así.

Las decenas de mujeres asesinadas en España; el soporte mediático -me refiero al correcto y bienintencionado- al caso de Diana Quer; el ejemplo de las actrices holyvudienses denunciando a sus acosadores sexuales, que también ha tenido su versión española; y, sobre todo, la reacción social contra todo tipo de abusos y maltratos a las mujeres, indican que por vez primera la sociedad parece estar preparada para el gran cambio que tanto necesitamos para terminar con semejante lacra.

Pero no sólo es importante que las actrices más relevantes -con su capacidad de repercusión- se hayan puesto al frente de la reivindicación. También se hace necesario que los gobiernos den ejemplo en la defensa de la igualdad entre hombres y mujeres, como son los casos de Islandia y Alemania, cuyos gobiernos han sido pinoneros en dictar leyes que garanticen la paridad salarial, abriendo además, canales de denuncia en caso de discriminación.

Nada que ver con nuestro gobierno del PP, que con la excusa de los Presupuestos Generales del Estado, se niega a dotar los 200 millones prometidos para poner en marcha el Pacto de Estado contra la violencia de género.

A estas alturas de mi artículo, los lectores habrán notado ya que parezco estar mezclando churras con merinas, cuando meto en el mismo saco los abusos sexuales, la discriminación salarial y la violencia de género. Y es que todo parte de la misma raíz y llega a un malévolo fin común: el desprecio a la mujer como un ser inferior a disposición de los hombres, sea para satisfacer sus apetitos, para usarlas como pimpampún de la frustración masculina o para explotarlas laboralmente.

Y eso tiene que acabar de una vez. Baste recordar un par de ejemplos del bien hacer como el abrazo que dio el otro día Jessica Chastain a Pablo Motos, en el El Hormiguero, como contestación al habitualmente machista presentador, cuando dijo a la actriz que los hombres y las mujeres eran rivales. O la ceremonia de los Globos de Oro acaecida esta madrugada -y que podremos ver resumida esta noche en Movistar Plus-, en la que todos los asistentes se pusieron de acuerdo en vestir de negro como protesta contra la discriminación de las mujeres. No olviden escuchar el sentido y reivindicativo discurso de Oprah Winfrey con su lema “El momento ha llegado”.

Utilicemos pues todo símbolo y todo hecho positivo que se nos presente, para divulgar hasta la saciedad que las mujeres y los hombres somos iguales, en derechos y obligaciones, en respeto, salario y calidad humana. Convertir 2018 en el Año de las Mujeres depende de todos.

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LO QUE HAY

“¿Y entonces quién nos defiende?”

Con esta frase me tuiteó un señora, como contestación a un artículo mío en el que culpaba por igual a los independentistas y al gobierno de Rajoy por el problema de Cataluña.

Visto lo visto, señora, esperar que Mariano Rajoy defendiera a los catalanes no independentistas fue una vana ilusión. Y hay varias razones, ya sabidas, para ello.

Nunca, nunca, la represión es un buen camino para luchar contra causas emocionales tan relevantes como el independentismo. Tanto los errores de Rajoy como las actuaciones de la Fiscalía General del Estado, así como la aplicación inventada del artículo 155 de nuestra Constitución, se han revelado como una secuencia de meteduras de pata que sólo han servido para calentar aún más los ánimos de la práctica mitad de los catalanes.

Tiempo de sobra tuvo Rajoy para dialogar con el Govern de la Generalitat y para intentar llegar a acuerdos capaces de pacificar suficientemente el ambiente. Pero no. En una manifestación típica de la más dura de las derechas, Rajoy ha pasado años haciendo luz de gas a los independentistas, mientras estos se iban fortaleciendo en sus planes de secesión.

Como escribí no hace mucho, la calidad estratégica de los independentistas catalanes -aunque no comparto en absoluto sus fines- ha resultado infinitamente superior en inteligencia y habilidades tácticas a la mediocridad que ha demostrado el PP ante semejante desafío político.

Las fotos de los Cuerpos de Seguridad del Estado apaleando a pseudovontantes del pasado 1 de Octubre dieron la vuelta al mundo, aportando una campaña publicitaria impagable que favoreció al independentismo. De hecho, a media mañana de ese día, cuando el gobierno central fue consciente de que estaba equivocándose gravemente, dio la orden de suspender los golpes, aunque el referéndum ful continuara.

¿Por qué atacaron los policías y la Guardia Civil? ¿Por qué dejaron de hacerlo?
Fue un reconocimiento del error cuando este ya no tenia remedio.

De igual manera, la actuación de la judicatura -a instancias de una fiscalía que sí dependía del gobierno- ha dado pié a interpretaciones políticas con las que los independentistas han conseguido metas de inusitado alcance: tener “mártires”, en forma de dirigentes políticos y sociales catalanes encarcelados. Más leña a un fuego realmente difícil de apagar.

Y la respuesta social de una gran parte de los catalanes no se ha hecho esperar: los independentistas han vuelto a conseguir mayoría absoluta en el Parlament; el PP se ha estrellado radicalmente en Cataluña, perdiendo incluso la posibilidad de formar grupo parlamentario propio; y los votos de los catalanes que se niegan a que Cataluña se separe de España, se han ido mayoritariamente a Ciudadanos, el partido de la derecha, autentico competidor del PP. Peor imposible, como resultado de la aplicación del 155.

Mientras tanto, hoy mismo, en una videoconferencia de Puigdemont -al que su cobarde mutis por el foro belga no ha perjudicado en absoluto, sino todo lo contrario- mantenida con sus correligionarios en Cataluña, el expresidente ha manifestado entre risas: “España tiene un pollo de cojones”.

Como ve usted, señora, no hay quien la defienda. Y si fuera usted consecuente, demandaría de inmediato la dimisión de un Mariano Rajoy que ha resultado inútil y estúpido ante un problema político de gran calado que no ha sabido resolver. Pero este no es un país avanzado moral ni políticamente. Aquí no hay honor suficiente y por eso no dimite nadie.

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LA YENKA

Entre corruptos anda el juego

ATRÁS. Una higa me importa a mí el fútbol, pero tener que bailar hoy una Yenka con gentuza como los líderes de la FIFA o la UEFA, Ángel María Villar o los gobernantes del PP, me resulta como nadar entre excrementos con el riesgo que supone la inmersión en tanta corrupción de todos los citados. Una guerra de mafias que no sólo afecta la fútbol, sino que impregna casi todas nuestras vivencias cotidianas, sean estas cuales sean. Asco.

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LO QUE HAY

Por desear que no quede

Nos acercamos a un nuevo año y partimos de este que acaba y es para olvidar. Razón más que suficiente para, aún manteniéndome en mi natural ingenuidad, atiborrarme de buenos deseos en la confianza de que alguno se cumpla.

Creo que es de justicia que mi primer deseo vaya destinado a los que sufren, sean mujeres que soportan violencia de género, conciudadanos que viven en la miseria y no pueden ni calentarse, trabajadores que no salen de pobres con su escaso salario, enfermos dependientes y sus sacrificados cuidadores, a la vez que toda aquella persona que padece por sí misma o a causa de las malas prácticas de otros. Para todos ellos y ellas, mi anhelo de que su vida mejore sensiblemente.

Para que este primer deseo se haga realidad, hará falta que manifieste otro sin el cual nada será posible: que la justicia social, esa que depende de los gobernantes, de los jerarcas económicos y mediáticos, del poder judicial y de tantos otros que tienen en sus manos la vida de los demás, cambie lo suficiente para que la desigualdad vaya desapareciendo. Y si no cambia, que los ciudadanos nos armemos de valor y montemos un sindios que haga temblar los falsos cimientos de este fallido país, infectado de aluminosis mental.

Y entre mis deseos para el próximo año, no puede faltar que lo de Cataluña se arrege lo suficiente para que todos, ellos y nosotros, todos juntos, recuperemos una convivencia que ha entrado en la crisis más profunda que recordamos desde que recuperamos la democracia. Una locura sin fin que nos recuerda que además de dos Españas existen dos Cataluñas.

Aunque conforme voy avanzando en mi lista de deseos, tengo la impresión de me voy adentrando en el terreno de lo imposible. Porque desear que acabe de una vez el neoliberalisno político y económico -lo que viene a ser lo mismo- que tantas desgracias está trayendo al ser humano por todo el mundo, reconozco que es rayar en lo utópico. Pero qué sería de nosotros si no tuviéramos utopías a las que aferrarnos en tantos momentos de desesperación.

Un neoliberalismo al que se le pueden achacar males tan graves como el negacionismo creciente, en todos los ámbitos relevantes de la civilización, o una decadencia del pensamiento ciudadano que puede fácilmente llevarnos al fracaso colectivo. Que acabe pues cuando antes.

Grosso modo creo haberlo deseado todo, al menos lo más importante, aunque me falta esa aspiración que no puede faltar por estas fechas. Paz y amor para familiares, amigos y amigas -físicos o virtuales- y, por supuesto, a toda aquella persona que me hace el honor de leerme.

Feliz año nuevo pues, que buena falta nos hace. Nos vemos en Enero.

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LA YENKA

¡Deprisa, deprisa!

DERECHA. Bailo hoy una Yenka impresentable con el ministerio de Cultura, que tanta prisa se ha dado por ejecutar una sentencia como la de la devolución de las piezas del museo de Lleida, aún pendiente de recurso. Semejante actuación en plena campaña electoral en Cataluña, es uno más de los múltiples errores políticos de la derecha española, que antes que resolver sus propias vergüenzas, es capaz de volver a incendiar los ánimos independentistas y de crear nuevos mártires. Cuánta estupidez.

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