IZQUIERDA. Me bailo hoy una Yenka, forzado por los petardos que estallan a mis pies, con la vicepresidenta del Consell de la Generalitat Valenciana Mónica Oltra, quien acaba de ser nombrada fallera mayor de la comisión a la que pertenece desde hace años. Curiosamente, no hubo ninguna otra candidata al puesto. Pues ale, a disfrutar y a desfilar ante la virgen el día de la ofrenda, que ya tiene lo suyo.
Buenas noticias
Reclama una querida amiga buenas noticias, atenazada seguramente por tanto horror. Pero por mucho que me estruje la meninge y rastree por Internet, no encuentro ninguna suficientemente relevante.
Así que no me queda más remedio que sustentarme en mis deseos y escribir lo que podrían ser buenas noticias si se produjeran en algún momento. Cuando antes, mejor.
Sería, por ejemplo, una buena noticia que apareciera lo antes posible el español Ignacio Echevarría, quien ha desaparecido tras enfrentarse a uno de los terroristas de la masacre del pasado sábado en Londres. Ojala sea simplemente uno de los heridos hospitalizados y que pronto se le pueda identificar.
También sería de agradecer que la ultraderecha británica, norteamericana -con Trump al frente- y de otros países, dejara de utilizar cada atentado terrorista en su propio beneficio, aprovechando el estado de shock de la ciudadanía para proclamar nuevamente la xenofobia y exigir expulsiones a mansalva.
Al igual que sería bienvenida la desaparición del ISIS. Más aún, que todos aquellos que antes o después han financiado su existencia dejaran de hacerlo, porque el día que nos enteremos de quienes son realmente todos los ponedores se va a armar la marimorena.
Mirando al interior de nuestro país, hacia aquello que nos implica más directamente, resultaría una excelente noticia que el PP reconociera la injusticia de sus Presupuestos Generales del Estado, planteando enmiendas en el Senado que fueran luego aceptadas por todos. Sería un buen principio para luchar contra la desigualdad que tantos pobres está generando en España, tengan o no trabajo. Pero tengo que reconocer que en este caso me estoy pasando sin proponérmelo al género de la ciencia-ficción.
Como también resultaría de interés que Pablo Iglesias retirara su inútil e inoportuna moción de censura contra Rajoy, qué más bien parece dirigida a torpedear al resto de la izquierda. Arrepiéntete de tu soberbia, Pablo Manuel.
Lo dejo ya. Porque otra posible buena noticia ya no será posible. Los que el otro día íbamos con la Juve en la final de la Champions, nos hemos quedado con un palmo de narices. Traidores, que somos unos traidores.
Salud, Gemma Nierga
ADELANTE. Tanto rumor corrió ayer por los medios sobre el despido de Gemma Nierga de la SER, que me atrevo a bailar ya con ella una solidaria Yenka, como reconocimiento a una de las mejores profesionales de la radio española. Y también como protesta ante las dudosas decisiones que la primera cadena de radio de España viene tomando últimamente, influida seguramente por las manos negras que en la actualidad ocupan el poder en el Grupo PRISA. Salud y amor, Gemma, que dinero va a ser otro asunto.
Excusarse con la ineptitud
Se ha puesto de moda entre delincuentes de cuello blanco, altos cargos sospechosos de corrupción y otros mentirosos compulsivos, apelar a su ineptitud cuando la sociedad les pide cuentas, sea a través de los medios de comunicación o de los tribunales de justicia.
Esgrimen en esos casos argumentos tan peregrinos como no saber nada de lo que ocurría a su alrededor o, lo que es más grave, reconocen que no servían para un cargo que en su día aceptaron a cambio de elevadísimos salarios, ineptitud que apelan cuando ya les han cogido robando, que para esto si resultaron hábiles a más no poder.
Así, la larga lista de los autodeclarados ineptos, se cierra por el momento con la declaración ante el juez del que fuera presidente de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), Modesto Crespo, quien nos viene ahora a decir que no servía para el cargo y que sólo iba de florero. Semejante desfachatez, tras presuntamente esquilmar y hundir la CAM, tendría su gracia si no fuera por el dramatismo de la situación y de los perjuicios producidos.
Como ejemplo, bien vale una antigua anécdota vivida en primera persona y relacionada también con la CAM: como vicepresidente de la entidad para Valencia, fue nombrado un costructor que me encargaba alguna de sus campañas publicitarias. Tras su nombramiento, nos invitó a unos cuantos colaboradores a visitar su nuevo e inmenso despacho de unos 90 metros cuadrados. Lo recorrió contando los metros a zancadas y sólo acertó a decir, alardeando, «¡Aquí cabe uno de los pisos que vendemos!». Flipado estaba por tal símbolo de poder, sin referencia alguna a sus nuevas obligaciones.
Evidentemente, tampoco estaba este constructor capacitado para presidir un territorio muy importante para la CAM y para la sociedad valenciana. Y sí, resultó un inepto para las finanzas, hasta quebrar su propia empresa.
Se hace pues evidente que toda esta caterva de ineptos que aceptan cargos para los que no están preparados -según ellos, que de todo ahí antes de llegar hasta el juez-, no son sino una pandilla de sinvergüenzas, ávidos de poder y de dinero fácil, que sólo al ser acusados por sus delitos -o por sus falacias «in vigilando»- prefieren ser mostrados como ineptos, más bien como imbéciles diría yo, demostrando así su escaso sentido del honor.
En consecuencia, hoy no habrá cita de filosofía, ni impura ni de cualquier otra clase. Sólo recomendaré la lectura de cualquier tratado que repase el pensamiento de Montaigne sobre la ineptitud, proponiendo incluso que sea asignatura obligada a todos esos estúpidos cuando entren en la cárcel.
La machada de Macron
ADELANTE. Ya que la política es puro espectáculo, me bailo hoy una Yenka en plan comedia musical con el nuevo presidente Francés Emmanuel Macron. La secuencia de como aguantó los prepotentes apretones de manos de Trump, hasta conseguir que fuera este quien retirara la suya, se está convirtiendo en todo un símbolo que viene a compensar el insultante empujón que el americano dio hace unos días al presidente de Montenegro. A este paso, habrá que controlar a Trump a base de patadas en los cataplines.
Se compran voluntades
El gobierno del PP está consiguiendo la aprobación de sus presupuestos a golpe de talonario. Las negociaciones habidas con Ciudadanos, PNV y el representante de Nueva Canarias, así lo demuestran.
Esta manera de negociar proyectos de ley para que salgan adelante no es nada nuevo. Pero con frecuencia olvidamos que los acuerdos de este calibre se sustentan en el poder negociador de ambas partes, algo que no todos tienen.
Póngase como ejemplo al País Valenciano, que no consigue obtener una dotación suficiente con un reparto justo de los Presupuestos Generales del Estado por mucho que su gobierno autonómico patalee.
Desde el punto de vista público, el País Valenciano esta lisa y llanamente arruinado -por mucho que sus gobernantes actuales se nieguen a utilizar este concepto, supongo que por el qué dirán- con una carencia de fondos públicos impropia de su número de habitantes.
Los sucesivos gobiernos del PP en la tierra levantina, saquearon las arcas públicas a golpe de macroeventos, despilfarro inusitado y corrupción generalizada. Así, una comunidad autónoma que suele aportar más o menos el 10% del PIB, se ve ahora marginada económicamente por el mismo partido que la saqueó.
Pero lo más grave es que, desde el punto de vista político, el País Valenciano no tiene nada que ofrecer, ningún cartucho para negociar. Sólo un cabreo generalizado que ni siquiera comparten los votantes valencianos del partido conservador.
Al final, aunque sea contra las conciencias de quienes no compartimos suficientemente el nacionalismo, va a ser necesario de que los valencianos nos convirtamos en una amenaza, ya que por justicia nada conseguimos.
De esta manera, supongo que los altos cargos del PP son conscientes de su propia paradoja: la de combatir el nacionalismo al mismo tiempo que lo alientan al comprar sus voluntades para obtener sus votos en las Cortes.
Y siguiendo con esta secuencia lógica, también habría que deducir que el separatismo catalán acabará arreglándose con dinero, se produzcan o no agravios comparativos entre las voluntades ya compradas y las que se quedan con el trasero al aire, sin el dinero suficiente para gestionar adecuadamente sus competencias.
Cuestiones como estas son las que impiden que una gran cantidad de ciudadanos españoles confíen en sus gobiernos, viendo como la política es un cambalache más de dudoso nivel ético y moral.
¿Habrá que animar a Compromís a que acreciente su naturaleza nacionalista? ¿Habrá que extender por la tierra valenciana el ansia de separatismo suficiente para que el gobierno central nos sienta como amenaza con suficiente poder negociador?
Algo habrá que hacer, mientras los actuales gobernantes del País Valenciano no dispongan de voluntades que comprar.
«Yankee go home»
ATRÁS. Me bailo hoy una Yenka sesentera, con el muy desagradable, imprudente e inculto Donald Trump, cuya gira por Oriente Medio y por Europa está siendo una nueva muestra del imperialismo norteamericano más agresivo e insultante. Espero que los ciudadanos de EE.UU. no tarden demasiado en reaccionar y en ser conscientes del peligro que corren con semejante y despreciable espécimen al frente de su país.
Yo soy feminista
Valga el título como declaración de principios de esta nueva sección, destinada a promover -desde mi modesta aportación- la igualdad entre hombres y mujeres. La alternaré los jueves con FILOSOFÍA IMPURA, pues tan importante me parece la necesidad de pensar como que las mujeres sean consideradas iguales en todos los aspectos que hasta hoy todavía las mantiene discriminadas.
Empezaré por decir que mi buena relación con las mujeres ha sido una constante a lo largo de mi vida, en la que con ellas he ejercido el papel de alumno en todos los niveles, de amante hasta la promiscuidad, incluso de «aspirino» en bastantes ocasiones, porque yo sí que creo en la amistad entre ambos sexos.
Y seguiré explicando que mi feminismo se ha ido acrecentando con el tiempo, lo que para mí es una prueba de que esta asignatura, tan pendiente en la sociedad, se puede aprender, entrenar y asumir con el tiempo y, sobre todo, con el ejercicio de la tolerancia y de la justicia en el sentido más amplio de la palabra. Como un hecho cultural más.
Desde muy joven, y sin renunciar a mi amistad con los hombres y a mis pandillas juveniles, ya maduras, siempre me he sentido culturalmente más proclive a tratar con mujeres. Quizá porque he tenido la suerte de encontrar grupos de amigas en las que los temas de conversación sólo recurrían a la frivolidad por la necesidad de mantener el buen humor que en toda tertulia debe imperar.
Este propio y natural acercamiento mío a las mujeres -por razones de inteligencia y de empatía emocional-, contrasta lamentablemente con las muchas frustraciones que he sufrido en gran cantidad de charlas con tíos cuya actitud hacia la vida, y más específicamente hacia las féminas, me ha producido vergüenza ajena y un profundo desagrado. De hecho, en las comidas o cenas de parejas, siempre he preferido que nos mezcláramos ambos sexos en la mesa a que los hombres se sentaran en un lado y las mujeres en el otro, situación esta última que siempre me ha ocasionado un profundo aburrimiento y un desasosiego capaz de desear que se acabara el evento.
También quiero aclarar que se puede ser perfectamente heterosexual y feminista, al mismo nivel que creo que todavía quedan muchas mujeres por las que, a veces, no apetece mover ni un dedo. Aunque eso también ocurre con los hombres, que burreras hay por todas partes.
Pero así, en general, me declaro hoy claramente feminista y dispuesto a colaborar en la medida de mis posibilidades a la rotura de ese ya tópico techo de cristal, que impide a tantas mujeres el reconocimiento de sus méritos en igualdad o, simplemente, mantener la vida ante la violencia de género.
Espero que esta nueva sección sea bienvenida, con la promesa de ir sucesivamente tocando temas que demuestren que el feminismo es necesario. Más que nunca.
Malditos por siempre
Hoy, LO QUE HAY se viste de luto por el atentado de Manchester. No escribiré ni la Yenka ni muchas letras en este post. Ni lo enviaré por Twitter esta tarde a los colegas como tengo por costumbre.
Los terroristas han pasado una nueva línea roja al asesinar a nuestros hijos, niños, adolescentes, jóvenes.
Sean malditos por siempre estos bastardos que matan sin discriminación alguna. Y me da lo mismo que sean del ISIS, del gobierno sirio, norteamericanos, rusos o cualesquiera otros. Hijos de perra.
Malos modos
ATRÁS. Bailo hoy una Yenka regeneradora con toda esa gente que demuestra su mal perder, con modos contrarios a las esencias de la democracia y a la educación que se exige a todo aquel o aquella que ostenta un cargo público. No quiero meter más cizaña, así que evitaré nombrar «esa persona de la que usted me habla», que anoche demostró una total falta de talante que bien merecería nuestro desprecio.