LO QUE HAY

Súmate contra la violencia machista

Me cuesta encontrar nuevos argumentos que no haya escrito ya contra la violencia machista. Y me parecería incluso pueril traerlos aquí, insultando así la inteligencia de mis lectores, que saben de sobra que la violencia contra las mujeres, las violaciones, las palizas, el maltrato psicológico o los asesinatos son una lacra social, absolutamente falta de toda moral, de ética y de derecho legal y natural.

Así que hoy, día elegido en las redes sociales para aunar un grito contra la violencia de género, sólo me resta pedir que te sumes a esta acción reivindicativa y que practiques el activismo. En definitiva que te sumes a este movimiento, aunque sólo dure un día, porque contra la violencia hay que actuar con aldabonazos, como el que hoy se pretende.

Otro día -y muchos más, me temo- dedicaremos nuestros esfuerzos a seguir exigiendo la necesaria educación temprana a favor de la igualdad de género y contra la violencia machista; a demandar a los gobiernos una mayor implicación en leyes, medidas de prevención, ayudas y presión en toda la cancha; a denunciar -como cada vez- cualquier hecho de violencia machista que conozcamos; a seguir, en definitiva, luchando contra este gran mal de la humanidad hasta que acabemos con él.

Hoy sólo toca hacer ruido, el mayor posible. Hoy es un día elegido para levantar la voz ante la sociedad y decirle que ya basta de tanto crimen.

Puedes sumarte a nuestro grito utilizando la etiqueta #ContamosContigoEl15N, así como la general #PorEllas que tanto éxito reivindicativo ha alcanzado en el transcurrir del tiempo.

Yo también cuento contigo. Sin dudas. Hoy es el día de sumarte a una causa necesaria.

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LA YENKA

El mal perder

ATRÁS. Bailo hoy una afectuosa Yenka con Ana, la mujer que ayer sufrió una patada y un codazo de Valentino Rossi, cuando este iba por el paddock de Cheste con su scooter, tras una carrera en la que no consiguió subir al podio. La agresión de Rossi quedó grabada en vídeo y hoy circula por la red a todo meter. Mal, muy mal, por el temperamental corredor italiano. Y peor aún por algunos de sus seguidores que no han dudado en divulgar amenazas contra la agredida.

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LO QUE HAY

Neofascismo “made in USA”

A veces, cuando trasnocho, me gusta ver algún ‘late nihgt’ norteamericano, preferentemente los presentados por cómicos deslenguados que no temen meterse en la crítica más feroz a la política de su país. Algo así como nuestro Gran Wyoming, pero “made in USA”.

Y entre todos esos programas nocturnos, afortunadamente con subtítulos en castellano, uno de mis preferidos es ‘Real Time’, dirigido y presentado por Bill Maher en la HBO.

Como es costumbre, el programa de anoche era en diferido. Aunque en este caso su relevancia consistía en haberse emitido originalmente antes de la elección de Donald Trump.

Y no se cortó Bill Maher en calificar al cateto presidente electo de fascista. Así, en seco y sin anestesia. Fascista, payaso, inculto y muchas otras lindezas más salieron de la boca del genial presentador, con argumentos que superaban por mucho al simple lanzamiento de epítetos gratuitos.

También se atrevió Bill a aventurar que Donald Trump ganaría las elecciones presidenciales, sustentando su previsión en un discurso terriblemente duro -aunque con humor todo entra más suave- que discernía sobre la decadente situación de las principales instituciones norteamericanas, que tanto alejan a sus próceres de las auténticas necesidades de la ciudadanía.

En definitiva, me resultó muy gratificante la libertad de expresión que, de momento, disfrutan en el país más poderoso del mundo, al igual que la valentía de las empresas editoras que la albergan.

Nada que ver, por ahora, con la autocensura que practican los medios, que por afinidad ideológica o por necesidades económicas -¡Quién ha visto y ahora ve al Grupo PRISA!- resultan incapaces de informar adecuadamente a la audiencia, así como cercenan gravemente la libre opinión del que va contracorriente.

No sin cierta sorna, despidió el programa Bill Maher, ante la posibilidad de que su futuro se quedara en entredicho. Disfrutémoslo mientras dure.

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LA YENKA

Perdone que insista

IZQUIERDA. No, no se trata de bailar la Yenka con el machacón Matías Prats y los anuncios de seguros que protagoniza. Hoy la bailo de nuevo con los gobiernos municipales o autonómicos de izquierda, que en su bisoñez y desconocimiento jurídico, están promulgando planes, leyes y disposiciones descabelladas en sí mismas por la incapacidad de transmitir correctamente sus intenciones. El que no sirva, a casa. Y que pase el siguiente.

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FILOSOFÍA IMPURA

Poder, dinero y pobreza

Traigo de nuevo el poder a esta serie de Filosofía Impura que escribo los jueves, motivado por la consolidación del neoliberalismo más salvaje que se prevé con la elección de Donald Trump.

Un neoliberalismo basado en el dominio absoluto del capital, con escasas normas de control, sobre la vida de los ciudadanos.

Así, desde lobos que parecían lobos -como Reagan- a lobos con piel de cordero -como Obama-, han cuidado de los más adinerados en detrimento de los más desfavorecidos. Una situación que se extiende rápidamente por Occidente, devaluando salarios a mansalva con la excusa de la competitividad, cuando en realidad están explotando un paro cada vez más frecuente e irreversible.

Con la explosiva mezcla de poder y dinero, se apoya decididamente una tecnología imparable que, en realidad, favorece muy escasamente a la ciudadanía, hechas sólo algunas salvedades como los avances en salud u otros de carácter social.

A pesar de parecer reaccionario, que no lo soy, me temo que la mayor parte de la investigación tecnológica está destinada a sustituir las funciones y la participación del ser humano en los medios de producción, en favor de máquinas y sistemas informatizados -cada vez más eficientes- que suplen su labor con creces. Se genera así más dinero, por ende más poder y, lamentablemente, más paro.

Yo mismo he sido testigo -en mi anterior y dilatada profesión- de cómo la modernización de las plantas de producción, se llevaba a cabo a través de la mecanización fabril y de la reducción de las plantillas. Parecerá una perogrullada comentarlo, pero es la clave de la situación actual de desigualdad social.

Se ha convertido así el puesto de trabajo en un bien cada vez menos disponible, por el que los potenciales trabajadores se ven obligados a luchar, cediendo en salario y derechos. Es la visión más injusta de la ley de la oferta y la demanda, pero situada ahora en la peor de sus aplicaciones.

Esta situación, creciente, imparable e insostenible, está consiguiendo que los más poderosos incrementen aún más su dominio de la situación económica y, en consecuencia, de la política. Aunque decaiga el bienestar tan esforzadamente alcanzado, aunque la prosperidad esté sólo destinada a unos pocos. Aunque los gobiernos no hagan absolutamente nada por equilibrar la sociedad, porque ni les va ni les viene, dominados como están por el cada vez más concentrado poder del dinero.

Y llegamos así a la pobreza generalizada, con porcentajes de excluidos sociales o en riesgo de serlo que no paran de crecer. Una situación que la derecha desprecia y que la izquierda es incapaz de gestionar, porque está por principio alejada de la dureza del capital pero, simultáneamente, no tiene herramientas para luchar contra tanta injusticia.

De hecho, la filosofía, por muy impura que parezca, lleva siglos ocupándose del estudio de esta imparable situación humana. Estudios que han aparecido mayoritariamente en paralelo a cada revolución industrial e intentando oponerse con otros tipos de revoluciones que hasta ahora no han producido el éxito esperado. Así, ya el poeta Alceo de Mitilene -Grecia, 630 aC-580 aC- nos describía el desprecio de las clases altas y medias por el vulgo y la plebe. Al igual que señalaba el poder del dinero como la causa del mal terrible e insoportable que es la pobreza, “capaz de domeñar a un gran pueblo, con su hermana Indigencia” (Mi agradecimiento al breve ensayo ‘Filosofía y Fenomenología del Poder, del profesor Francisco Piñón Gaytán, del que he tomado hoy las notas necesarias).

Queda claro pues que ante el crecimiento del poder y el dinero, con sus instrumentos de tortura social, la ciudadanía de a pié apenas ha tenido alguna que otra oportunidad de rebelarse, con actuaciones -a menudo históricas- cuyos beneficiosos resultados se han ido diluyendo en la nada con el paso del tiempo. ¿Cuál será pues el próximo gran movimiento de los desfavorecidos para salir de la miseria? ¿O el movimiento será realizado por los poderosos para deshacerse de tanta boca que mantener? Veremos. Sólo es cuestión de esperar. O de actuar.

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LA YENKA

Nuevos muros en el mundo

ATRÁS. Bailo hoy una Yenka de los más deprimente, con todos aquellos que como Donald Trump se empeñan en poner muros en un mundo que necesita renovarse de inmediato para salir de sus desigualdades e injusticias. Y ya sabemos lo que significa poner barreras a la libertad. Más miseria, más violencia, más desterrados de su propia tierra. Hoy no es un día para estar contento. Y pesan como piedras los pies. Así no hay quien baile.

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LO QUE HAY

El día en que perdimos todos

Tras una larga noche de radio y pinganillo, nos levantamos con la desazón que significa la llegada de Donald Trump a la presidencia de los EEUU. Al igual que muchos nos hemos quedado horrorizados por el ánimo populista y la subcultura, que aun siendo ya viejos conocidos en ese país, han aflorado masivamente durante su larga y penosa campaña electoral.

Con el triunfo electoral de Donald Trump, no se escapa el país aparentemente más poderoso del mundo de sus profundas miserias, desigualdades, escaso nivel de formación y fanatismo de gran parte de su población. Algo así como una muestra de que el paulatino embrutecimiento de Occidente, no sólo es una tendencia en Europa, sino que está profundamente arraigado en el gran país norteamericano.

Hillary Clinton ha perdido por los pelos –léase en el sentido de poca diferencia de votos o del insufrible y anaranjado tupé del bárbaro Donald Trump- dejando en evidencia los muchos millones de habitantes estadounidenses con creencias de lo más peregrino, dejación de los derechos civiles y pánico al cosmopolitismo.

Pero esta sensación de que han ganado los brutos, se agrava al comprobar tamaña cantidad de votantes que han elegido al peor. Comprobar que, más o menos, la mitad de los norteamericanos se han salido de su mediocre sistema, causa una profunda desazón a la que sólo puede acompañar el pavor.

No obstante, aunque no debiera servir como excusa, la elección de Trump significa igualmente que el sistema occidental –tal como lo conocemos- ya no satisface a una enorme cantidad de ciudadanos, que prefieren escapar de su insatisfacción aunque sea por la más peligrosa de las puertas.

Una puerta ya abierta al más abyecto fascismo que nos arroja al escenario en el que toda esa gente, incapaz de organizarse en grupo y luchar colectivamente por sus derechos y su bienestar, que prefiere seguir los dictados de líderes que estructuran su discurso con los más bajos instintos de sus acólitos y simpatizantes.

Poco les ha hecho falta a los líderes de la ultraderecha europea para felicitar a Donald Trump, al tiempo que se habrán frotado las manos viendo reforzadas sus insolidarias posiciones. De hecho, la llegada de Trump al poder deja a Europa atenazada entre dos potencias con pretensiones absolutistas: la Rusia de hoy y los EEUU de pasado mañana.

Va a costar un largo tiempo, así como enormes sacrificios y sufrimiento, salir del embrollo en el que no hemos metido nosotros solos con nuestra pasividad. Y cuando consigamos salir, lo haremos a otro terreno con nuevas reglas de juego. Que el futuro lejano sea mejor o peor, ya se verá. De momento, hemos perdido todos.

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