LA YENKA

El morro de Montoro

DERECHA. Bailo hoy una Yenka con mi declaración de renta en la boca, con el aprovechado Cristóbal Montoro, que no tiene empacho en concentrar las acusaciones de fraude fiscal a personajes mediáticos en cada una de las campañas de la renta, con el falaz objetivo de acojonar a los ciudadanos al hacer su declaración. Pero resulta que la mayoría pagamos nuestros impuestos porque estamos absolutamente fiscalizados, mientras que esos personajes deberían cumplir con sus obligaciones en cualquier momento del año ¡Qué morro tiene Montoro!

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Mi lado femenino

Feminismo radical

Desde que a principios de los años 90 del pasado siglo, una serie de pseudointelectuales ultraderechistas norteamericanos acuñaran el término «feminazi», en aquella ocasión para denostar a las defensoras del aborto, el feminismo radical ha sido permanentemente acusado de odiar a los hombres y de organizarse para generar las más virulentas injusticias de género. Falso, salvo excepciones, pues son los machistas más reaccionarios los que odian a las mujeres que les plantan cara para defender sus derechos a ultranza.

No me remontaré a los años anteriores, en los que el machismo estaba extendido en nuestra sociedad como un hecho normal, heredado de una cultura que desde los ancestros ejercía el dominio absoluto sobre las mujeres.

Pero tantos siglos de derecho de pernada, violaciones sin castigo amparadas por los tribunales, violencia doméstica y asesinatos de género, venta de mujeres para bodas indeseables o para su trata en la prostitución, etc., tenían que generar indefectiblemente una reacción feminista en todos los grados, desde el posibilista hasta el más radical y dedicado a la ofensiva.

Espero que se me disculpe esta larga introducción, dedicada a todos aquellos que aún no tienen claro por qué existe el feminismo.

Como en todas las revoluciones sociales, sustentadas en una causa justa, surgen radicalismos -generalmente pacíficos- que alcanzan el eco suficiente y una gran cantidad de adeptos. Entre estos radicalismos, se encuentra el feminismo más peleón e intransigente.

Y yo, que tiendo a moderado, aunque sin renunciar a toda la mordacidad de la que soy capaz, comprendo y comparto la mayor parte de la ideología del feminismo extremo. Si la sociedad, la familia, las fuerzas del orden, la judicatura o el propio Estado, son incapaces de defender a las mujeres frente al rodillo psicológico y violento del machismo, me parece absolutamente normal y consecuente que ellas se rebelen hasta el paroxismo más reivindicativo.

Y motivos no les faltan. En España, las denuncias por violencia doméstica de género no paran de crecer, al igual que el número de asesinadas; En Argentina o en México, las muertas por violencia no paran de subir en los rankings del homicidio; en India, no se castiga suficientemente la violación en grupo; en el Islam, la mujer no cuenta con apenas derechos y puede llegar a ser condenada a lapidación hasta la muerte por ser agredida sexualmente; y en muchas sociedades aparentemente avanzadas en derechos civiles como la igualdad, se siguen produciendo actos de extrema violencia contra mujeres del primer mundo, por el simple hecho de serlo.

Hechos como estos justificarían por sí mismos que muchas mujeres se hayan radicalizado en su autodefensa, con una posición extrema ante la sociedad, que como siempre hay que observar desde el relativismo, pues lo que parece mal a los tipos que niegan a las mujeres el pan y sal, se enfrenta el buen parecer de los entendemos que ellas tienen que defenderse por todos los medios, quizá con la única excepción del empleo de la violencia, que justifico plenamente cuando es en defensa propia.

Así que si aún queda alguien que denoste los radicalismos de cualquier clase, debería pensar primero si la sociedad es suficientemente ecuánime con las personas que sufren cualquier tipo de injusticia, aunque se pongan en pié de guerra.

No quiero cerrar este post sin enviar un fuerte abrazo a mi joven amiga G., mujer políglota, viajada, culta y luchadora, que entre risas se declara a sí misma feminazi.

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LA YENKA

Tormenta en Britain

DERECHA. Tras los vientos de xenofobia y amenazas de expulsión sembrados por Theresa May -con quien ya bailé hace unos días una lamentable Yenka-, recoge ahora la ultraconservadora primera ministra la tempestad del terrorismo de los suyos, alimentada quizá por los duros discursos en los que llegó a poner en cuestión los derechos humanos. Esta pasada noche, un británico obediente a las brutales propuestas de la señora May, ha cargado con una furgoneta asesina contra musulmanes que salían de rezar de su mezquita. Así que hoy no bailo. No tengo ganas.

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LO QUE HAY

Poderes fácticos

Poco tardaron ayer los poderes fácticos en poner a parir al nuevo Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez.

Y es que apenas clausurado el congreso socialista, ya estaba publicado en El País digital un editorial que debería avergonzar a los más altos cargos del Grupo PRISA. Quién les ha visto y quién les ve.

Este periódico, que en su día fue una esplendorosa insignia de la izquierda, se encuentra ahora envejecido y derechizado por la mala leche de Juan Luis Cebrián, sacando a la luz los modos, nunca olvidados, de sus enseñanzas y amistades pilaristas, al igual que de aquellos cargos en medios de comunicación franquistas, como el diario Pueblo o los informativos de RTVE en vida del dictador.

Yo sigo leyendo El País, al igual que muchos otros diarios, aunque cuando le pego un vistazo al primero, no puedo evitar una cierta prevención mientras que en mis años mozos este periódico era casi la guía espiritual de millones de españoles demócratas y fundamentalmente de izquierdas.

Pero esos poderes fácticos que no le han dado ni un día a Pedro Sánchez, también se encuentran dentro del propio partido socialista. El lamentable posicionamiento de Felioe González, de Susana Díaz, Pérez Rubalcaba, Zapatero, Lambán, Ximo Puig y muchos otros, con su desprecio, su ausencia o sus diatribas, vuelven a mostrarnos como se desnortan aquellos que han tocado o que aún ostentan más o menos poder. Como servidores de esos ocultos poderes se manifiestan aquellos que son capaces de renegar de la esencia de la democracia: los votos y sus consecuencias.

Mal, muy mal servicio prestan al PSOE quienes siendo militantes de pro y parte de su dilatada historia, reniegan ahora de la nueva dirección del partido, por la simple razón de que pretende recuperar esa izquierda que nunca debió abandonar.

Líbranos pues, Hombre del Espacio, de los conversos que entendieron la transición como un apaño y que se apuntaron al estilo de la izquierda para perpetuar sus negocios o su poder.

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LA YENKA

Un portavoz desabrido

DERECHA. Me toca hoy bailar la Yenka, con cuidado no se le escape una hostia a alguien, con el desabrido y ultraderechista portavoz parlamentario del PP, Rafael Hernando, que ayer volvió a resultar chulesco, maleducado y profundamente machista e inoportuno. Si así se comporta el representante, cómo deben ser sus representados.

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FILOSOFÍA IMPURA

40 años votando

Hoy hace 40 años de aquel días maravilloso en el que los españoles pudimos volver a votar, por primera vez desde la dictadura. Un día emocionante.

Sin nostalgia alguna, no puedo evitar que en mi memoria se proyecten recuerdos de aquel magnífico día; sentimientos imborrables a la par que extraños.

Curiosamente, lo que más recuerdo es la inmensa tarea de la imprenta con la que entonces tenía una profunda relación. Una tarea brutal, porque habían ganado el concurso del gobierno civil de la época para imprimir los millones de papeletas de la circunscripción provincial de Valencia. Y como consecuencia de aquello, todos los partidos y asociaciones políticas que se presentaban a las elecciones fueron a la misma imprenta, para que les editaran sus propias papeletas -las de los primeros envíos propagandísticos a los hogares- a un precio más competitivo ya que sólo se requería incrementar las tiradas.

Y así, desfilaron por allí representantes de organizaciones de todo pelaje y color, desde la UCD hasta el PSOE, desde Alianza Popular o Fuerza Nueva al Partido Comunista.

Y a todos, dada la bisoñez organizativa y la falta de estructura organizativa de los partidos de entonces, se les requería el pago al contado contra la entrega de la mercancía, ineludiblemente.

Aún recuerdo al apoderado de la imprenta yendo a cobrar o conformar con urgencia los distintos cheques recibidos. Aventura de carreras que sólo tuvo una incidencia: el talón -que así se llamaban entonces aquellos documentos de pago- de Fuerza Nueva. Fue a cobrarlo a la entonces central de la Caja de Ahorros de Valencia -más tarde Bancaja y finalmente Bankia- donde le dijeron que en esa cuenta no habían fondos pero que esperara.

Pasadas de largo las dos de la tarde, hora de cierre de las ventanillas, el apoderado de la imprenta aún seguía esperando, hasta que al cabo de un buen rato apareció un alto directivo de la entidad, con un cheque de la propia caja de ahorros que le cambió por el talón impagado.

Esa situación tan pintoresca y simultáneamente tan significativa, es el principal de mis recuerdos de aquel feliz día 15 de junio de 1977. Todos los demás, pues los normales. El gusanillo en la barriga por aquella primera experiencia vital, la emoción por poder participar y, nunca lo olvidaré, una cierta desconfianza ante la facilidad con que estaba discurriendo el nuevo proceso democrático.

Ese mosqueo político, tan compartido entonces como ahora, encuentra alguna explicación en la filosofía, por muy impura que esta resulte cuando yo la utilizo.
Porque partíamos de una larguísima crisis de confianza en las instituciones del Estado. Los múltiples escándalos de corrupción que ya entonces salpicaban a la vida política, la imposición de la una monarquía nombrada a dedo, así como un sentimiento de desconfianza en el Gobierno, la banca y la imparcialidad del poder judicial, afectaban, como ahora, a la imagen y la reputación de todas estas instituciones. Estas fueron, son y serán, las principales preocupaciones de la filosofía política que se sustenta fundamentalmente en el estudio de la causas que generan democracia auténtica o desconfianza (Mi agradecimiento de hoy a la publicación digital COMEIN, de la que he extraído algunas de mis necesarias notas).

En cualquier caso, ese día glorioso del que hoy celebramos el 40º aniversario, abrió la puerta a una nueva sociedad, en la que unos mejor que otros, convivimos por fin en paz. Pero es tanto lo que aún queda por hacer…

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LA YENKA

Gracias al desencanto

DERECHA. Hablamos aquí de la nueva política que vio nacer a jóvenes partidos políticos, rápidamente votados por millones de ciudadanos, aunque los franceses nos han ganado por la mano en eso de adoptar rápidamente lo que sea con tal de salir del aburrimiento y del sinsentido. Así que no tengo más remedio que bailarme una Yenka al estilo gabacho con Emmanuel Macron, que en un plisplás ha aparecido en la vida de nuestros vecinos, alcanzando la jefatura del estado y ganando ayer la primera vuelta de las elecciones generales. Toma castaña.

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LO QUE HAY

¿Habrá pateo mañana?

Mañana, a pesar de las recomendaciones en contra de socios, productores y muchos admiradores, Pablo Iglesias iniciará la inútil representación teatral en la que se ha embarcado.

Si la planteada a Cifuentes la semana pasada fue un ensayo general con todo, en la que los actores de toda la compañía practicaron su papel, sería de esperar que este próximo martes asistamos a un lamentable espectáculo.

Porque en el ensayo, estuviera o no escrito en el libreto, hubo de todo. Desde las monótonas y larguísimas actuaciones provenientes de los bisoños actores de Podemos, hasta auténticas groserías -de esas que pretenden poner de pié a un público ávido de morbo- como las declamadas por los, se supone, más curtidos y experimentados secundarios del PP, de las que aún resuenan en mi memoria, como «pederastas» o traficantes».

Ingenuamente, no me esperaba yo que el cuadro de actores de la directora Cristina Cifuentes -nueva adalid del buen talante de los conservadores- pudiera resultar tan absurda e injustificadamente histriónica. Ni que en su amplio reparto de papeles tuvieran cabida tantas maldades y morcillas sin sentido alguno.

Y así, tras ese ensayo general apoyado por una numerosa clac contratada para jalear a esos viejos malhumorados, llegaremos mañana al gran estreno, en el que se volverá a representar la obra, pero en esta ocasión con los primeros actores titulares de la compañía. Se supone, no sea que alguno haga mutis por el foro.

Si los espectadores del ensayo acabamos pateando la platea la semana pasada, al menos virtualmente, poco se podrá esperar mañana del gran reestreno, en el que la tercera versión de la obra -desde que esta se pudo representar- podrá resultar tristemente aburrida por ser harto conocida y no deparar sorpresa alguna.

Sólo queda, pues, esperar que al menos haya espectáculo, drama, con sangre, sudor y lágrimas. Aunque mucho me temo que este nuevo primer actor se va a encontrar con réplicas de la peor calidad. Qué aburrimiento, aunque la entrada sea gratis.

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LA YENKA

Ojalá pierdas, Theresa

DERECHA. Bailo hoy una Yenka llena de reproches, con la todavía primera ministra británica Theresa May, que no contenta con despedir a 20.000 policías cuando fue ministra del Interior en su país, ha tenido ahora la desfachatez -tras el reciente atentado en Londres- de proponer la revisión de la Ley de Derechos Humanos si la seguridad lo recomienda. Una persona tan nefasta, capaz de coartar los derechos fundamentales de la ciudadanía, no merece ganar las elecciones generales que hoy se celebran en el Reino Unido ¡Fachas fuera!

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Mi lado femenino

¿Eres machista?

Si no te consideras machista, seguramente te interesará bien poco este post. Pero si tienes alguna duda, seas hombre o mujer, te dedico personalmente algunas preguntas y comentarios. Por si acaso te sirven para algo.

El machismo es una actitud. Y como tal, relacionada con la cultura y con el aprendizaje. No valen pues las excusas de la naturaleza del macho, porque hablamos de seres humanos, con capacidad exclusiva de raciocinio y de evolución mental entre el resto de los animales.

Posiblemente, de pequeño, viviste rodeado de situaciones machistas, en las que tu madre -que no te dejaba entrar en la cocina- estaba doblegada a las directrices de tu padre. Si te pilló ya mayor, puede que incluso hayas vivido la época en la que la mujer casada no tenía derechos sin permiso de su marido. Y ahí, como tras siglos y siglos de dominación, te empezó todo.

Pero hoy, al menos en teoría, la ley española -al igual que en toda la cultura occidental- equipara a hombres y mujeres en plena igualdad y disfrute de derechos y libertades. En teoría, ese es el problema, porque en la práctica aún queda mucho que asumir por parte de los hombres, sean estos ricos o pobres, cultos o incultos, educados o mostrencos.

Si eres hombre -parece un reto y lo es-, intenta recordar si alguna vez te llevaste a una chica a la cama y llegado el momento cumbre ella te dijo «no», tú te cabreaste como un mono, la llamaste calientapollas y no sé si fuiste más allá. Machista, tío, si no delincuente.

O por ejemplo, si algún día, harto de la brasa que te estaba dando tu pareja, la insultaste, la vejaste o le pegaste una hostia. Violencia de género lo tuyo.

En el caso de que hayas participado en las bromas colectivas de tu panda, poniendo a parir a las parientas, creo que te lo deberías mirar, no sea que te hayas pasado, dejando a tu mujer ausente a la altura del betún.

En el caso de que seas empresario, recuerda si has discriminado a alguna mujer, no sólo salarialmente o en el reparto del poder, sino también has castigado su embarazo porque aún no asumes su derecho a estar varios meses de baja y cobrando su salario. Quizá convendría recordarte que si no fuera por las mujeres no existiría la reproducción humana ni tú habrías nacido, cacho cabrón. Y ese es un papel tan imprescindible para la vida que no deberías considerar sus derechos como un peaje, sino como una de las principales participaciones del hombre en el desarrollo de la humanidad.

Y te digo más. Si tu hijo adolescente empieza a presentar síntomas de machismo, pregúntate si te has parado a hablar con él y, por ejemplo, comentarle si lo que está haciendo con su chica le parecería bien que tú lo hicieras con su madre. Que contra el machismo de nuestros hijos hay que empezar desde pequeñitos, en casa y en la escuela, educando en igualdad.

También podrías preguntarte si haces lo que te sale de los cojones sin consultar muchas importantes decisiones con tu pareja. O si te molesta que trabaje tanto o más que tú. O que sus ingresos doblen los tuyos. Vamos, que si te jode que tu mujer te haga sombra, social, cultural o económicamente. O al revés, si vives de ella sin rubor alguno cual macarra de pro.

Otro día más, macho. No vaya a ser que te haya sacado de tus casillas y descargues tu mala leche con tu pareja.

Y respecto a las mujeres machistas, ya les escribiré alguna cosita. Pero eso será otro día.

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