LO QUE HAY

La espera

Mientras ese amigo que sabe de tecnología en Internet me pone guapo el blog -con la intención de que yo pueda escribir artículos de mis diversas secciones habituales y clasificarlos-, toca hoy hablar, casualmente, de la espera. De esa agónica espera en la que tantos ciudadanos nos vemos inmersos visto lo visto en la clase política.

Parece ser que todas las miradas están puestas en el PSOE y en su deshojamiento de la rosa, que tiene muchos más pétalos que la margarita. Quizá por eso tardan tanto en convocar el Comité Federal que decida de una puñetera vez si se suicidan por la izquierda o se hacen el harakiri por la derecha.

Una espera, la socialdemócrata, propiciada por la aparente excusa de que cicatricen un poco más las heridas, pero que no evita que las posiciones sigan totalmente encontradas, como si fuera una extraña ceremonia en la que se debate en público de qué mal van a morir.

Y mientras el PSOE decide si se abstiene o no, permitiendo o negando la posibilidad de que Mariano Rajoy obtenga la investidura, en otros partidos van tomando posiciones para buitrear, más o menos leonadamente, la carroña que va dejando el socialismo oficial español por el camino.

Así, tras el reciente Consejo Ciudadano de Podemos, Pablo Iglesias y sus compañeros más fieles han optado por radicalizar aún más el posicionamiento de su organización, planteando a la vez que ellos son la auténtica oposición y que debe ser el miedo la emoción que se derive de sus actuaciones. Decisiones, más o menos impuestas por Iglesias, que no cuentan con la anuencia total de sus militantes y que dejan sin resolver el auténtico problema de Podemos: el reparto del poder.

Durante esta espera, salpicada de sangre, sudor, lágrimas y consignas varias, el PP va la suya. Es decir a la nada, como tiene por costumbre su apachorrado líder. Alguna salida de tono ocasional de su desabrido portavoz Rafael Hernando y poco más. Sólo tienen que esperar a ver pasar el cadáver de su enemigo.

Aunque esta inacción de los conservadores no resulta tan nadería como parece. La zapa del PP ante los procesos judiciales en que anda directa o indirectamente inmerso sigue su curso habitual. Es decir, pregonando su respeto a la justicia mientras sus abogados intentan torpedear por todos los medios los muy mediáticos casos Gürtel y Black.

De Ciudadanos, nada que decir. porque su postura ante la espera si está resultando de curva plana, seguramente anonadados por las encuestas que no hacen sino confirmar que su canibalización por el PP, sigue su inexorable curso. Ellos se lo han buscado.

En resumen, como pronto tendremos gobierno tras un año de incertidumbre, paroxismo electoral y descalabros varios. Un año en el que muy pocos han echado de menos la existencia de un gobierno que pueda actuar más allá de su actual situación en funciones. Un año, sí, durante el que el Partido Popular no para de crecer en votos y en intenciones futuras.

A este paso, hasta podrían renovar los conservadores la mayoría absoluta. Y de ser así, ni nos imaginamos lo que nos espera.

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LO QUE HAY

Pasar el mono

Pedirle a un escritor que no escriba, resulta tanto o más duro que la más represora de las rehabilitaciones. «No rehab», cantaba Amy Winehouse, reacia a abandonar los vicios que la llevaron a la muerte. Lo mío no es para tanto, pero tantos días sin escribir por falta de dónde hacerlo, más las convulsiones mentales provocadas por la abstinencia, me han llevado a crear -uno más- este blog que espero os resulte agradable.

Y voy sobre la marcha. De momento lo he titulado «Loquehayblog», rememorando mi columna más conocida. Y esa temática, la crítica social y política, será el sustento de este bitácora. Aunque no renuncio -aún no lo he pensado a fondo- incluir también otras secciones destinadas a mis habituales artículos de «Filosofía Impura» o a retomar los dardos a diestro y siniestro de «La Yenka».

Así que hoy sólo pretendo volver a presentarme en la sociedad lectora de los muchos articulistas que inundamos los medios con nuestra ambición de ser leídos, recordaros que sigo vivo y agradecer una vez más a mis queridos lectores la solidaridad que me prestaron cuando tuve que abandonar el diario digital en el que acostumbraba a escribir, prácticamente cada día.

Por mi parte, encantado de reencontraros de nuevo. Por la vuestra, haced lo que estiméis oportuno y leedme o no. En cualquier caso, yo quedo como siempre a vuestra disposición.

Aunque esta presentación quedaría coja si no soltara alguna andanada, pues de lo contrario el mero hecho de presentar mi nuevo blog quedaría un poco cursi.

Y la andanada es para el PSOE, obligado también a pasar el mono de sus propios descalabros, del lamentable espectáculo del pasado sábado y de la durísima travesía que le queda por delante.

Pero no resultaría justo quedarme sin desear a nuestros socialdemócratas la mejor de las fortunas para salir adelante.

No podemos permitirnos prescindir de una organización política de semejante calibre, aun recordando que un pasado brillante no garantiza el futuro. Y menos cuando sus propios dirigentes han malgastado el presente.

Otro día, más.

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