LO QUE HAY

Mirando hacia atrás con ETA

Para leer y comprender este artículo -no pido a nadie que lo comparta- conviene ser viejo, por eso de la memoria y el testimonio, aunque los estudiosos de nuestra historia reciente, sobre todo aquellos que tienen una mentalidad abierta y razonable, podrán leerlo sin necesidad de vomitar.

Para muchos de los que a final del franquismo éramos jóvenes, ETA era percibida como el brazo armado contra la dictadura. Era el consuelo -y la venganza- de los que creíamos que la sangre provocada por el fascismo debía ser pagada también con sangre.

Así, algunos asesinatos cometidos por aquella ETA incipiente fueron festejados por muchos sin ningún rubor. Incluso el vuelo a los cielos del ultraderechista y católico extremista Carrero Blanco, fue asumido -se atribuye sin que nadie lo haya negado hasta la fecha- por el propio ministro del desarrollo y opusiano de pro, López Rodó, con aquella demoledora frase de “ETA ha prestado un gran servicio al país”.

Como en tantas otras ocasiones de los frecuentes magnicidos en la historia de España, sigue sin aclararse quienes colaboraron al asesinato del almirante, aparte de los ejecutores. Se habla de la CIA, como se podría mentar a cualquier otra organización interesada en que se produjeran grandes y rentables cambios en la política española.

Quemo etapas para no extenderme demasiado y, en una elipsis literaria, llego a la Transición Democrática, momento en el que ETA se dividió entre los que siguieron luchando contra el franquismo y los que empezaron a asesinar y extorsionar sin ton ni son: ETA político-militar -“polimilis”- y ETA militar, la que hoy ha decidido “disolverse” cual azucarillo en un caldo de obsolescencia.

Aquella ETA, la político-militar, al igual que el resto de terroristas de ETA, GRAPO u otros criminales o presos políticos y comunes varios, fueron amnistiados como medida previa a una nueva Constitución democrática que, no lo olvidemos, no fue aprobada en el País Vasco, durante un referéndum nacional que acabó sancionándola como válida por una gran mayoría de los españoles, fueran conscientes estos o no de lo que estaban votando.

Quizá, los que pedíamos sangre a aquellos militantes de ETA, nos quedamos con un palmo de narices cuando los asesinos de Atocha o el sádico torturador “Billy el Niño” salieron de rositas tras sus horrendos crímenes, aunque aquí nos pudo más la esperanza en una democracia en paz que el ansia de venganza.

Pero a partir de la separación de los “polimilis” -rápidamente absorbidos por las reglas del juego democrático- y de los “militares”, todo cambió en nuestra percepción de lo que considerábamos justo, fuera cual fuera la extracción social, política o profesional de las víctimas. Renació nuestra cordura y se acabó la justificación de tanta barbarie, familias desechas, heridos graves, y muertos, demasiados muertos que no venían a cuento.

Hoy, junto a la alegría descafeinada -por sabida- del fin de ETA, conviene recordar el lamentable papel del algunos históricos del PNV, Arzallus al frente, que utilizaron subrepticiamente a la banda terrorista como elemento de negociación, bajo amenaza, para conseguir objetivos políticos y económicos. Como también interesa recordar a todo el apoyo rural, y relativamente urbanita, de muchos ciudadanos vascos que con sus curas al frente, nunca recriminados por la archidiócesis vasca, apoyaron y dieron cobijo a una ETA asesina sin más.

También cabe el recuerdo a una Francia que se llamó andana hasta que ETA asesinó a su propia gente, lo que junto a nuestra entrada en la UE significó que nuestro vecino del norte se volcara en colaborar en la lucha con nuestras fuerzas del orden.

Y no seré yo quien olvide que el Estado español se puso a la altura de los asesinos de ETA con aquella milicia del GAL, chapuceros vengadores que nos traen a la memoria la habilidad de Alemania para “suicidar” a los integrantes de la “Baader Meinhoof” sin que la sociedad teutona pusiera objeción alguna.

Así que hasta hoy ha llegado la trayectoria histórica y lamentable de una panda de asesinos sin causa, que se inventaron un conflicto inexistente, con el apoyo de los gobernantes de su tierra, y que se empeñan en no reconocer que todas sus víctimas y familiares deben tener la misma consideración, que yo reconozco, salvo alguna cosa de otros tiempos.

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2 comentarios en “Mirando hacia atrás con ETA

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