FILOSOFÍA IMPURA

Ética y moral en el PP

Tras los hechos acaecidos hoy, que han defenestrado a la Presidenta de La Comunidad Autónoma de Madrid, Cristina Cifuentes, vale la pena recordar los atributos y diferencias que distinguen la ética y la moral, aplicándolas directamente al comportamiento del PP.

La ética es el conjunto de principios humanos comúnmente aceptados, como la del respeto a la vida, a la transparencia política, a la solidaridad u otros. La Declaración Universal de los Derechos Humanos, los Derechos del Niño u otros documentos -faltaría una declaración especial sobre la igualdad de la mujer-, intentan recoger esos principios que deben regir las reglas del pensamiento y de la actuación del ser humano.

En cambio, la moral es algo relativo a las enseñanzas, doctrinas y actuaciones sociales de diversos estratos de la ciudadanía, en función de sus creencias y maneras de proceder. Algo tan relativo como la bondad o el asesinato, que son relativamente percibidas como buenos según se pertenezca a la modernidad solidaria o al terrorista criterio de ISIS, por ejemplo.

Pero descendamos a lo que hoy toca: el análisis de la ética y la moral en el partido gobernante en España: el PP.

En el Partido Popular, la ética no está suficientemente implantada. Pruebas como la corrupción generalizada o la promoción de la desigualdad son más que suficientes como para no insistir más en ello. Y lo que es más lamentable, quien se encuentra al frente del partido, Mariano Rajoy, demuestra continuamente sus vaivenes sobre esos principios fundamentales que deberían regir a los ciudadanos españoles.

Por lo que respecta a la moral de los altos cargos, militantes y votantes del PP, la cosa se sale de madre de una manera exacerbada. La moral católica que parece imperar en el partido, es continuamente subvertida por comportamientos contrarios en su totalidad a las reglas que se les supone. Son ya muchos los católicos declarados del PP que se han visto envueltos en casos de corrupción o de ninguneo de las víctimas de atentados o de diversos grandes accidentes.

Otra corriente moral del PP, se sustenta en el franquismo, actitud demostrada por su falta de apoyo a la Ley de Memoria Histórica, a las subvenciones ilegales a la Fundación Francisco Franco o a la constante negativa de la dignidad, insultos incluidos, a quien sólo ha pretendido enterrar dignamente a sus muertos -caso único en la Europa moderna-, Cuelgamuros incluido.

Pero, sobre todo, la moral globalmente implantada en el PP, radica en hacer más ricos a los que ya lo eran y en devaluar los ingresos de los trabajadores y pensionistas, sin importar que acaben en la miseria. Una visión neoliberal que supera en mucho a las prácticas de otros estados en esta doctrina.

Robar, hacerse indebidamente con el dinero público, privatizar lo que es de todos, o favorecer fiscalmente a los amigos fieles, es otra de las manifestaciones inmorales de un PP perdido en sus propias prebendas.

Las pruebas de estas afirmaciones son exhaustivas: el apoyo a Bárcenas; la constante negativa a la regeneración democrática; las salvajadas divulgadas por el portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando, que nunca son rebatidas por las más altas instancias del partido; la defensa a ultranza de la honestidad de una alarmante cantidad de correligionarios imputados; o los comportamientos mafiosos de gran parte de la cúpula del partido, dejan claro que la moral imperante en el partido es claramente deleznable y su sentido ético, simplemente inexistente.

El instrumento utilizado hoy para defenestrar a Cristina Cifuentes, se salta a la torera cualquier atisbo ético o moral, ya que han utilizado la destrucción de la persona, por encima de su significación política. Mafia pura.

Tomen nota pues los habituales votantes del PP -sean o no pensionistas, que van a ver incrementados por fin sus subsidios en un toma y daca con el PNV- de que están amparando a un partido, el Popular, que se debate constantemente entre el delito, la falacia, la mentira, la prevaricación moral y la injusticia. Allá ellos con su vergonzosa complicidad.

No citaré hoy a ningún autor de filosofía, por muy impura que resulte, porque la cosa cae por su peso.

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4 comentarios en “Ética y moral en el PP

    • En el segundo párrafo, hago una mención especial a la necesidad internacional de una carta de derechos igualitarios de la mujer. Aunque no cito más, igual que hoy no hago referencia a la sanidad, la educación, la dependencia u otros servicios sociales.

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