LA YENKA

Esfuerzo, éxito y recompensa

ADELANTE. Bailo hoy una feliz Yenka con la periodista valenciana Loreto Ochando, a quién ayer se entregó el Premio de Comunicación de los III Premios de l’Horta Sud, organizados por El Periódico de Aquí. Loreto, estaba en el paro hace algo más de dos años. Hoy, a base de trabajo, es una periodista respetada, valiente como siempre y presente con frecuencia en muchas pantallas de televisión. Que además le entregara el premio la fiscal de violencia de género, activista y escritora Susana Gisbert, más que una anécdota, fue todo un lujo.

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FILOSOFÍA IMPURA

Con los muertos no se juega

Asisto pasmado a las desagradables situaciones acaecidas en el 20º aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco a manos de ETA. Y digo pasmado porque el uso y abuso político que ha hecho el PP de tal conmemoración, resulta tan falaz como insultante, en un país con más de mil muertos a manos del terrorismo y muchísimos más que aún esperan un entierro digno desde cunetas y fosas comunes.

Si ya resulta sardónico que un partido político use la memoria de un muerto como arma arrojadiza contra los que no distinguen colores políticos entre las víctimas del terrorismo, más vergonzoso resulta aún que sean los mismos que en su día negaron el pan y la sal a las del terrorífico 11-M.

Y, de manera impresentable, los conservadores del PP han pretendido imponer a su muerto más tristemente célebre al resto de partidos y organizaciones políticas, llegando a insultar gravemente a quienes se negaron a seguirles la corriente, bajo la muy defendible razón de que todas las víctimas del terrorismo son iguales y merecen equitativamente el respeto de todos.

Los abucheos a la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, por defender esta igualdad y negarse a destacar a uno sobre los demás -por muy simbólico de la rebelión popular contra ETA que resulte-, resultan inadmisibles desde el punto de vista político e inhumanamente groseros contra quien como Manuela vivió de cerca el asesinato de los abogados de Atocha, llevados a cabo por ultraderechistas tan desalmados como los que ayer insultaban a quien no compartiera el muerto de la derecha, olvidando con tamaña ignominia que los muertos del terrorismo son de todos.

En filosofía, tan impura como siempre me resulta, se trata claramente el uso político de los muertos, que están desarmados, solos, que no tienen voz, que su opinión no importa porque, sencillamente, no pueden emitirla. Que no pueden negar las infamias, ni los inventos, ni los usos desvergonzados que se hacen de ellos. (Mi agradecimiento al autor José Pablo Feinmann, que tan claramente trata este asunto en el digital Página 12, y de cuyo escrito he extraído mis necesarias notas de hoy)

Señores del PP: dejen en paz a los muertos, o désenla si aún no la tienen. Abandonen de una vez el insulto del Valle de los Caídos, y apoyen sin excusas a quien sólo reclama dignidad para sus antepasados asesinados por el franquismo. Respeten a los muertos. A todos.

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LA YENKA

Turno de oficio sin cobrar

ADELANTE. Me uno con mi Yenka de hoy a los abogados del turno de oficio, con los que bailo solidariamente para agradecerles que, aunque el ministerio de Justicia les pague tarde y mal, acuden a su deber de defender a los ciudadanos que se someten a juicio sin tener los fondos económicos suficientes. Hoy, la carga de la Brigada Tuitera estará dedicada a estos esforzados letrados y letradas en defensa de sus derechos. Únete y alza tu voz. Se merecen tu apoyo.

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LO QUE HAY

Zoido y sus antecesores

Tras las escandalosas declaraciones del actual ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, culpando a las ONG que libran sus batallas diarias para salvar vidas en el Mediterráneo de provocar el efecto llamada a los migrantes provenientes de África, me han venido a la memoria sus antecesores desde la transición democrática. Una lista en la que salvo pocas y honrosas excepciones, se encuentran nombres que asustan ¿Será cosa del cargo?

No los citaré a todos, pues algunos tuvieron la suerte o la habibilidad de pasar desapercibidos, pero sí a la mayoría, empezando por Fraga, aquel de “La calle es mía” y que venía del último gobierno franquista y sus postreras penas de muerte.

Le sucedió Martín Villa, también franquista de pro, responsable entre otras lindezas de los sucesos de Vitoria, en el que la policía a su cargo asesinó a cinco huelguistas e hirió a otros 150; el mismo que condecoró al tenebroso torturador “Billy el Niño”; y que ahora ha recibido una inmerecida medalla por su colaboración a la democracia de manos de Felipe VI.

Llegó pronto Juan José Rosón, quien para no renunciar a su pasado franquista como todos sus predecesores, fue el responsable del caso Almería, en el que tres sospechosos de pertenecer a ETA fueron torturados hasta la muerte. No obstante, Rosón tuvo la habilidad de pactar con aquella ETA político militar -los polimilis-, cuyos integrantes dejaron las armas y se integraron en la sociedad civil con diversas suertes.

Le sucedió Barrionuevo, el bruto socialista de espumarajos en la boca cuando se cabreaba. El primer ministro del Interior proveniente de la izquierda, implicado no obstante hasta las cachas en la creación de los asesinos GAL y en la utilización torticera e ilegal de fondos públicos, hechos por los que fue condenado y encarcelado.

Tras ese bruto, llegó otro que lo era aún más, Corcuera, electricista de izquierdas y autor de la famosa e ilegítima ley de la “patada en la puerta”, aunque sus manos no parecen estar manchadas de sangre.

Y llegó Antoni Asunción, el ministro socialista que tuvo la honra de dimitir cuando se le escapó el entonces director de la Guardia Civil Luis Roldán, que se fue con una pasta gansa, relacionada entre otros delitos de corrupción con la compra de munición defectuosa para el cuerpo que dirigía.

Me salto a Juan Alberto Belloch y a Jaime Mayor Oreja -primer ministro del Interior en un gobierno del PP-, para llegar a Mariano Rajoy, que ocupó el cargo con Aznar y del que todos conocemos su perfil. Rajoy, en esa etapa, alcanzó tantos éxitos organizando campañas electorales de su partido como luchando contra ETA, aunque lo primero abriera la puerta a casos como Gürtel.

Tras Rajoy, llegó al cargo su compañero de filas Ángel Acebes, puesto en el que lo más destacable fuera su empecinada acusación a ETA de los terribles atentados del 11-M. Empecinamiento apoyado por otros cargos políticos y medios de comunicación que le costó las elecciones al PP de entonces.

También me salto al honorable y ya fallecido José Antonio Alonso, ministro del ramo con Zapatero, para detenerme un momento en el ínclito Rubalcaba, quien le sucedió en el cargo. Este astuto estratega político, lideró el fin de ETA a base de negociaciones, siempre vituperadas por la oposición, y consintió sin cargas policiales los gloriosos días del 15-M en la Puerta del Sol de Madrid, hechos que le honran, aunque las muchas maniobras subterráneas durante su mandato en el ministerio -nunca demostradas- manchan su hoja de servicios.

Me salto a Antonio Camacho “El breve”, pues el PSOE perdió inmediatamente las elecciones en medio de la dolorosa y aún no terminada crisis económica, para llegar al muy cristiano y conservador Fernández Díaz. El que se convirtió en un viaje a Las Vegas; el que impuso una medalla a una estatua de madera -por mucho que representara a la mismísima virgen-; el promotor de la antidemocrática “Ley Mordaza”; y el pillado con grabaciones mientras conspiraba contra rivales políticos.

Y así hasta el actual, Zoido, el que como tantos otros colegas de la Unión Europea, niega el pan y la sal a los que huyen del hambre y de la guerra en Africa. El que echa ahora a culpa de tanta cantidad de migrantes a las organizaciones privadas que les libran de morir ahogados.

Qué cargo más ingrato y poco reconocido el de ministro del Interior, al que suelen acudir los personajes más estrafalarios o tenebrosos, para cometer locuras e injusticias en nombre de nuestra seguridad.

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LA YENKA

Amenaza la Cospedal

DERECHA. Bailo hoy una Yenka insumisa con Mª Dolores de Cospedal, que perteneciente a un gobierno incapaz de resolver con el diálogo y las negociaciones el problema de Cataluña, sólo se le ocurre amenazar veladamente a sus ciudadanos con echarles encima a los ejércitos, por tierra, mar y aire ¡Más madera, es la guerra!

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Mi lado femenino

De Suecia a San Fermín

Las violaciones a mujeres siguen siendo una más de las lacras que constituyen la violencia de género. Y lo que más sorprende ya no es que se produzcan en países subdesarrollados en los que la vida de una mujer no vale nada, sino que en los países más avanzados de la Unión Europea se sigan produciendo con la excusa de la fiesta.

De hecho, ha producido una especial alarma los sucesos producidos en la localidad sueca de Norrköping. Allí, durante las últimas dos ediciones del festival de música Bravalla, han tenido lugar violaciones y agresiones sexuales en tal cantidad que la entidad organizadora ha decidido suspender la edición del próximo año.

Y es que en ese culto y sociabilizado país, en el que también hay hombres que no aman a las mujeres, el desprecio por estas y el sadismo de las agresiones ha llegado a ser protagonista de series literarias como la saga Millenium, lo que nos lleva a concluir que el machismo salvaje es mucho más que una cuestión cultural o una herencia ancestral aún no superada. Se trata, más bien de una actitud antisocial -cuando no un psicopatía- que la falta de autocontrol no consigue dominar. Y esto es un problema de más difícil solución, que seguramente sólo podrá evitarse con la represión policial y con abultadas penas de cárcel.

Y precisamente hoy, día del chupinazo de San Fermín, me bajo de Escandinavia a Pamplona, no sin recordar la brutal violación producida el pasado año por los cinco de La Manada.

Este año, al menos hasta ahora, lo que más ha trascendido de los días previos a la fiesta pamplonesa ha sido el cúmulo de manifestaciones, pancartas y recomendaciones policiales para prevenir las violaciones, agresiones sexuales y miles de tocamientos que se suceden habitualmente en fiestas tan masificadas y alcohólicas como estas.

De hecho, ya hace algunos años que la gente de Pamplona se echa a la calle para exigir que paren estas vejaciones y para recodar que “No es no”.

Aún así, muy difícil tarea nos espera a los ciudadanos que estamos contra el machismo y a las ciudadanas que las sufren, activistas, medios de comunicación, fuerzas del orden, fiscales y jueces. Se requiere, más que nunca, que presionemos en toda la cancha.

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LA YENKA

La nueva clase tecnológica

ADELANTE. Bailo hoy una Yenka dubitativa con todas aquellas personas que están por el avance tecnológico. Y dudo, porque tengo la mosca tras la oreja con esos nuevos voceros de la tecnología que ya aseguran que las máquinas resuelven muchos más diagnósticos y soluciones que los científicos más avanzados. Se está creando así una nueva clase social, la tecnológica, en la que los ingenieros pretenden sustituir a médicos, arquitectos, estrategas y otros pensadores creativos. Unos nuevos tecnólogos que se están arrogando el mérito del desarrollo humano, hecho a mano por robots.

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